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Ni por esas

Javier G. Viviani

Que las empresas dispongan de caja en los tiempos actuales es más que un tesoro. Hace unos días, en la encuesta mensual de ‘Cierre de Mercados’ a gestores de fondos de inversión, les preguntamos qué prefieren que hagan las cotizadas con ese efectivo. Respondieron, por este orden, realizar inversiones, sanear balance reduciendo deuda y pagar dividendo. Lo último que señalaron fue el realizar operaciones de fusiones y adquisiciones.

Ni de lejos las corporaciones se ajustan a esos deseos de quienes utilizan esos filtros para incorporar a esas compañías a sus carteras. Por un lado, están reduciendo capex, gastos en capital. Por otro, se encuentran refinanciando deuda e incluso emitiendo nueva. Entre medias, han puesto los dividendos en efectivo en cuarentena las unas o retribuyen al accionista con papel, vía script- dividend, las otras. Y, sin embargo, donde se está animando la cosa es en las fusiones.

Las operaciones corporativas están siendo protagonistas justo en sectores e industrias que están viendo incrementándose su negocio en la crisis actual. En telecomunicaciones, por ejemplo, con Telefónica y Liberty Global uniéndose en Reino Unido para crear el operador integrado de servicios fijos y móviles líder en aquel mercado. En comercio online, se deja caer estos días el interés del gigante Amazon en comprar la cadena de cines AMC. En comida a domicilio, Uber se mueve para hacerse con Grubhub. Negocio llama a negocio. La tarta en el presente es más grande. Tocan a más si se la reparten entre menos.

Los que no dan un paso en ese baile son los bancos. No movieron ficha antes de la crisis sanitaria pese a las  invitaciones que les daban las autoridades políticas y monetarias. El propio Banco Central Europeo las consideraba `inevitables’ antes de la llegada del coronavirus y ahora éste podría darles el golpe de gracia y acelerar unos movimientos de consolidación en la industria financiera que lleva tiempo anticipándose pero no acaba de ocurrir.

En el sector bancario hay todavía capacidad sobrante. Demasiados bancos o muy grandes o ambas cosas a la vez. Pese a ello, en las recientes presentaciones de resultados, todos los bancos han evitado manifestarse a favor de las fusiones, como si crecer fuese sinónimo de ser menos rentable aún y de asumir riesgos importantes. Ahí está, por ejemplo, lo difícil que se hace valorar activos y negocios en estos momentos por la incertidumbre sobre la duración, el tamaño y el impacto de la crisis. Otra cosa es que se vean situaciones de emergencia en alguna entidad aunque parece que las medidas de liquidez del BCE están contribuyendo a evitarlas. La cuestión es si esa deseada consolidación bancaria es la condición necesaria, pero también suficiente, para que las entidades superen todos sus males.