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Siempre va de juego

Javier G. Viviani

El mes de mayo se cerró con el mayor número de empresas en Estados Unidos que se han acogido a la ley de quiebras desde 2009. Muchas de ellas siguen cotizando en Bolsa. Y han sufrido castigos descomunales. Esas pérdidas han invitado a comprar esos mismos valores con la esperanza de ver recuperación en el negocio bajo el paraguas de lo que sería aquí en España la ley concursal.

Hasta cierto punto eso se puede entender. Ahí está el caso de General Motors hace años. Lo que no es tan fácil comprender es que las acciones de compañías en bancarrota como Hertz o la minorista Neiman Marcus sean las más compradas hoy día en el bróker RobinHood, una aplicación que se ha hecho famosa en tiempos de confinamiento y en la que los jóvenes juegan como en una casa de apuestas.

Los máximos históricos de antes de la crisis sanitaria fueron un buen cebo para pescar peces. Tiró de ello esa aplicación-bróker, pionera en poner tarifas cero, nada de comisiones, en la compra-venta de acciones y demás activos financieros.

Y la caña cada vez la tiran ahí inversores más jóvenes. Hace dos semanas lo que más estaban comprando estos especuladores junior eran las grandes tecnológicas, las Google, Amazon, Facebook y compañía. Ahora ya no lo son. Casualidad o no, eso ha coincidido con la reciente rotación sectorial en la renta variable.

Ahora las tecnológicas han bajado un escalón dentro de las preferencias. En la última semana han concentrado sus compras los participantes en RobinHood en pescado podrido, en acciones de empresas que se han acogido a la ley de quiebras, el famoso capítulo 11. Han aprovechado caídas de hasta el 50% en Hertz, la minorista Neinam Marcus o la proveeedora de Boeing Spirit para comprar sus títulos. Inversión de alto riesgo. Con Delta Airlines y Disney completan las 5 más contratadas. En el top ten también hay más aerolíneas como American, algún laboratorio farmacéutico que trabaja en vacunas contra el virus, como AstraZeneca, o los casinos-resort MGM.