«Cuando falta el trabajo, falta la dignidad»

«Cuando falta el trabajo, falta la dignidad»

Rafael Jiménez
26 febrero, 2021
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Actualizado: 28 febrero, 2021 20:25
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Ya lo dijo el Papa Francisco allá por 2013, cuando todavía padecíamos las secuelas de la crisis financieras. Pero la historia se repite. Las empresas españolas han sufrido durante 2020 la peor caída en facturación desde 2009 y ha roto una racha positiva de seis años. Todo por la pandemia y afectando al conjunto de la economía, pero no a todos por igual.

Es evidente que ciertos sectores lo están pasando peor. Los servicios han vivido la mayor caída anual de su cifra de negocio, con un retroceso superior al 22,2 %, seguido,  y no están solos, le acompañan, eso sí, con la mitad de la caída, comercio e industria.

Nos guste mucho, poco o regular, vivimos en un sistema capitalista en el que las relaciones económicas y, lo más importante en este caso, las laborales, se articulan a través de empresas. Por eso parece un suicidio cuando esta u otra formación política articulan una batería de medidas contra los efectos de la pandemia y la elección de esas medidas se elabora a partir de una retórica beligerante contra las empresas, más propia de barbudos anarquistas del XIX que de gobernantes de un país moderno.

Estamos en una encrucijada en la que no podemos permitirnos el lujo de equivocarnos. Nos han dado una segunda oportunidad, van a llegar millones, y no podemos malgastarlos. Si nos descolgamos de la evolución económica de nuestros socios, quedaremos lastrados para muchos años y todo el salto que dimos al salir del Franquismo e incorporarnos a la UE, no habría valido para nada.

No podemos olvidar que cuatro de cada diez empresas de nuestro país van a necesitar una reestructuración en los plazos de su deuda en los próximos meses si pretenden seguir haciendo frente a los intereses de la misma según Fedea. Que de momento se han cerrado cien mil empresas, pero hay otro medio millón en el alero. Que casi otro millón cuatrocientas mil más que se verán abocadas a renegociaciones. Que si buscamos un patrón no es muy difícil. La mayoría de ellas pertenecen a unos pocos sectores, Hostelería, Comercio, Ocio, Cultura y Motor. Grandes generadores de empleo en nuestro país. Por eso, votemos lo que votemos, sean nuestras simpatías, rojas, azules, verdes, moradas o naranjas, lo que hemos de tener claro es que España se juega la pobreza de millones y el futuro de nuestros descendientes a varias décadas vista, y por eso, tenemos que salvar nuestras empresas, las que generan riqueza y, sobre todo empleo, porque, no olvidemos, sin trabajo no hay dignidad.

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