Las grandes tiendas tienen que abrir ya

Las grandes tiendas tienen que abrir ya

Rafael Jiménez
09 mayo, 2020
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Actualizado: 09 mayo, 2020 16:04
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Estamos hartos de escuchar que nuestro país está extremadamente terciarizado. Es un hecho, dependemos sobre manera de los servicios, del comercio y también del turismo que, aunque sea considerado a efectos de PIB sector exterior, a efectos prácticos es un servicio minorista en gran medida.

Así, tenemos que extremar el cuidado en la forma en la que se vuelve a la normalidad en las actividades de las que depende nuestra economía en tiempos en los que el sector exterior va a estar deprimido por los efectos mundiales del coronavirus. Por eso, que los centros comerciales, los grandes establecimientos sigan cerrados dos semanas más no parece una decisión muy lógica, tanto más cuando llevan dos meses sin facturar, siguen pagando gastos fijos y tienen cien mil trabajadores inmersos en ERTEs. 
 
No se entienden las decisiones del gobierno en materia comercial. Es incomprensible que se permita volver a la actividad a los comercios pequeños, mucho menos preparados para contingencias extremas, con menos espacio físico para mantener las cautelas ahora necesarias y menos capacidad para establecer los protocolos imprescindibles. Las grandes empresas de distribución tienen estrictos planes de contingencia que permiten mantener el máximo nivel de seguridad a clientes y trabajadores. No hay más que pensar en la obligación de mantener la distancia interpersonal con un aforo limitado al 30%. ¿Dónde es más fácil cumplir, en una tienda pequeña o una gran superficie de 1.000 metros cuadrados? De hecho, estas restricciones solo se aplican en Chequia mientras países con una estructura comercial similar a la nuestra, como Francia, no han establecido esas limitaciones al gran comercio. 
 
Y todo eso sin perder de vista que, dada la situación de la economía postpandemia, la recuperación pasa ineludiblemente por el consumo. Es fundamental que, cuanto antes, se recupere la actividad comercial. Si no se vende, los proveedores no fabrican y ya sabemos que la industria depende de que la distribución y el comercio estén abiertos. Mientras no haya un tratamiento rápido y eficaz, mientras no haya vacuna, los cambios en nuestra realidad seguirán, es evidente, pero tenemos que ser capaces de recuperar la mayor parte de nuestra actividad económica de la mejor manera posible. Y no parece que tener cerrado el gran comercio sea la mejor opción.
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