Objetivo, clase media

Objetivo, clase media

31 enero, 2020
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Actualizado: 31 enero, 2020 9:55
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Una sociedad moderna, con una economía potente, entre las 15 más destacadas del mundo, no puede permitirse las desigualdades que vemos en España. Como tampoco puede ser que la sostenibilidad de muchas familias de nuestro país dependa de la pensión de sus mayores. Una prestación que, por cierto, ha mantenido su poder adquisitivo bastante mejor que los salarios, muchos de los cuales están a niveles inferiores a los que registraban antes de la crisis.

Estos días hemos sido objeto de análisis por parte tanto del FMI como de la OCDE. Y ambas instituciones multilaterales coinciden en que algo no funciona. Según el Fondo nuestro gasto social es bajo y, sobre todo, ineficaz. Nos recuerda que este tipo de ayudas han de convertirse en una herramienta que permita crear más igualdad de oportunidades a la vez que se respetan las limitaciones que nos impone Bruselas en nuestras cuentas.

Así, han de tenerse en cuenta medidas como la renta mínima de la que ya habló la AIReF pero, sobre todo, hay que conseguir un mercado laboral más inclusivo, que ataje la excesiva temporalidad y que pague sueldos dignos. El sistema educativo tiene que mejorar y orientarse a la empleabilidad, hay que coordinar bien todas las administraciones implicadas en estos procesos y mentalizar al trabajador de que la movilidad entre regiones es imprescindible.

Con esta realidad sobre la mesa, las pensiones no pueden convertirse en el sostén principal de las familias. Y menos con los problemas de sostenibilidad que tiene nuestro sistema en una sociedad envejecida y con altas tasas de desempleo. Para garantizarlas, la OCDE insiste en que se considere toda la vida laboral, se mantengan los mecanismos correctores de la reforma de 2013, algunos ahora retirados, y, sobre todo, en una sociedad tan longeva como la nuestra, que se tenga en cuenta la esperanza de vida y se retrase la edad efectiva de jubilación.

Somos parte de una realidad, la europea, que es campeona en reducción de la desigualdad y, por eso, se nos notan más las vergüenzas. Cuando estratificamos la sociedad para comprobar el balance entre lo que pagamos por impuestos y lo que recibimos, sonroja ver que desde muy arriba de la tabla se empieza a recibir, lo que provoca que, en un país en que no destaca precisamente por su capacidad recaudatoria, al final, los que de verdad están abajo no reciban las ayudas necesarias para revertir su situación.

En definitiva, creo que España puede, y debe, ayudar mejor a los que más lo necesitan, con cuidado, eso sí, no vaya a haber trabajadores a los que le compense más vivir de las ayudas públicas que ser elementos productivos de la sociedad. Y todo con la conciencia de que estamos haciendo lo correcto desde un punto de vista moral y, si me apuras, hasta egoista, porque una sociedad donde cada vez más población se incorpore a la clase media será una sociedad más próspera y con menos problemas.

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