Tres crisis

Tres crisis

La reciente moción de censura en España ha sido muy favorable al Partido Socialista, que antes se encontraba con pronósticos de un tercer puesto, después de varios malos resultados electorales. Aparentemente pues, una hábil maniobra que otorga el Gobierno a un partido con solo 85 diputados.

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Sin embargo , pasados los primeros cuarenta y cinco días del nuevo Gobierno otras realidades asoman; España se enfrenta a tres crisis políticas de transcendencia mayor que las vividas hasta ahora, dado que a nuestros problemas internos se unen desafíos para el proyecto europeo, pero también para la colaboración atlántica.

Miembros relevantes de nuestro nuevo Gobierno, Exteriores y Defensa, han declarado que nos enfrentamos a un desafío territorial. Nada más serio para un Estado que su integridad territorial. Palabras gruesas para estrategias aparentemente basadas solo en los gestos. Nada indica que el nuevo Gobierno autonómico catalán renuncie a la independencia, por tanto al enfrentamiento dentro y fuera de Cataluña. Es cierto que el juicio oral a los responsables del anterior intento, con sus subsiguientes sentencias, introducirá nuevos elementos, aunque no todos positivos. Al mismo tiempo, las prácticas educativas y propagandísticas, unidas a la financiación pública de asociaciones independentista de todo tipo, no auguran un aumento del respaldo a la unidad de España en Cataluña, salvo que el gobierno español actúe de manera decidida. Ningún Estado democrático está permitiendo semejante desafío.

Además, la mayoría nacionalista en el País Vasco ha planteado un nuevo estatuto independentista para regular las relaciones entre España y la Comunidad Autónoma Vasca. Introduzcamos Navarra y las tensiones territoriales españolas toman preocupantes dimensiones. Aquí la nueva mayoría parlamentaria que hizo triunfar la moción de censura socialista hace más que difícil una alianza como la que respaldó la aplicación del artículo 155 el pasado otoño.

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La moción de censura ha supuesto , se quisiera o no, un nuevo pacto del Tinel

La moción de censura ha supuesto , se quisiera o no, un nuevo pacto del Tinel. En 2003 Pascual Maragall y Rodríguez Zapatero pensaron que era muy hábil excluir al Partido Popular del futuro de Cataluña, para llegar al Gobierno catalán sin ganar las elecciones autonómicas.Hoy Pedro Sánchez ha roto sus puentes con el PP para arrebatarle el poder, pero no podrá enfrentarse a sus mayores problemas sin contar con el. Difícil.

De Europa nos han venido durante más de cuarenta años estabilidad política e ingentes ayudas económicas, pero ahora en temas como la inmigración solo nos van a venir problemas . España llegó a la última cumbre recién aceptados los inmigrantes del Aquarius, para volver con la imposición alemana de recibirles todos los que hubieran entrado en la Unión Europea por España. Sin rechistar.

La zona euro , nuestro hábitat económico, no encuentra su futuro ,retrasándose las reformas hasta la próxima crisis, que llegara sin que hayamos recuperado un eficiente movimiento del ahorro entre los países. Nuestro bobalicón seguidismo de Alemania no va a ser más útil en la próxima crisis que en la anterior. Italia por las malas juega en otra liga.

Todo el proyecto europeo no estaba preparado para la llegada del America First de Donald Trump

Todo el proyecto europeo no estaba preparado para la llegada del America First de Donald Trump, con su “juego duro” (hard ball) con aliados y adversarios casi sin diferencia . El último G7 y la reciente reunión de la OTAN no dejan lugar a dudas.
Decisiones trascendentes sobre el gasto en defensa , la presencia norteamericana en España, represalias comerciales, no están muy distantes. Los españoles teníamos un amplio y cómodo consenso en política exterior desde que el PSOE aceptó la OTAN en 1985, que se rompió en la guerra de Irak en 2003. Desde entonces la continuidad en política exterior ha seguido, pero el próximo futuro va a exigir decisiones en Europa y en las relaciones con EEUU.

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Pedro Sanchez ha declarado que “es empático con las demandas de Donald Trump”. Está por ver si el presidente de Estados Unidos valora la empatía española. Aquí también los aliados internos le serán de poca ayuda al gobierno socialista. Las contradicciones pueden tardar en aparecer , pero lo acaban haciendo, sino que se le pregunten a Rodríguez Zapatero. Quizás la pregunta deberían hacérsela al conjunto de los españoles.

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