De telones y publicanos

De telones y publicanos

Rafael Jiménez
19 junio, 2020
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Actualizado: 23 junio, 2020 20:54
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Quedan unos días, poco más de una semana para que termine la campaña de la Renta de 2019. Y es un buen momento, primero para recordarle a los rezagados que han de cumplir con esa obligación que tenemos para con la sociedad en la vivimos. También es ocasión para reflexionar sobre esa gran lacra que sufre España y recordar que no es admisible que más de una quinta parte de nuestra economía permanezca sumergida.

Quién no tiene un amigo, no asalariado claro, que estos estamos fichados y nuestros ingresos controlados al céntimo, quién no tiene un amigo, digo, de esos que nominalmente no tiene ingresos y cuyos hijos reciben todas las ayudas posibles porque el pobre «no factura», aunque luego su tren de vida, siempre en «cash», es envidiable… Pues bien, aun siendo inmoral, es pecata minuta, esos fraudes son apenas las migajas de la inmoralidad fiscal. Años de campañas de concienciación y una presión punitiva cada vez mayor hacen que ese fraude particular, aunque reprobable, sea cada vez menor.

Sin embargo, la parte del león, la que nos priva de tener unos recursos a la altura del tamaño de nuestra economía es la elusión fiscal de las grandes empresas. Poderosas corporaciones, a menudo transnacionales, que, haciendo uso de su situación física y de las lagunas legales que permite una Europa menos viva para evitar competencias desleales entre socios que para amenazar con sanciones, permiten que España pierda, cada año, 90.000 millones de euros. Es ahí donde hay que poner el foco, invertir la proporción actual y destinar el 80% de los inspectores a investigar este fraude, no como ahora, donde la mayor parte del ejército de inspectores se entretiene en martirizar a los pequeños contribuyentes a cambio de un magro botín. Sólo con que se consiguiera bajar en diez puntos esas cifras, ingresaríamos 38.000 millones más cada año. Pero hay demasiados intereses, no creo que nadie me escuche aunque si usted lo hace y es asalariado, hágame el favor de dar ejemplo, tráguese el sapo y cumpla con su obligación que Hacienda somos (casi) todos.

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