Delicias turcas

Delicias turcas

La crisis turca de agosto 2018 es ya con seguridad el acontecimiento macroeconómico del verano. Un dólar se cambiaba por 3,5 liras turcas hace un año , cuando hoy vale casi 7, en parte reflejo de un 15% de inflación. Su final es conocido, al menos en términos macroeconómicos, como tantas crisis de países con sostenidos en el tiempo déficits de balanza por cuenta corriente, es decir de falta de ahorro interno para financiar un fuerte crecimiento (300.000 millones de dólares de deuda externa): devaluaciones seguidas de subidas de tipos de interés, ajuste de la demanda interna con reducción del gasto público, ayuda financiera externa normalmente del Fondo Monetario Internacional . Hay la posibilidad de aplicar también control de capitales, que hasta el FMI ahora acepta. Lo que aún no sabemos es cuánto tardará el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en aceptar su destino. El tiempo corre en su contra, pero también en contra de la economía mundial donde otros países emergentes ( India, Sudáfrica, Argentina ) sufren caídas de sus monedas de más del 10% desde principio de este año. Los mismos países que ya en mayo 2013, hace 5 años, se vieron penalizados por el anuncio de Ben Bernanke que la Reserva Federal iba a terminar con su política monetaria expansiva. Ahora con un dólar fuerte , los tipos al alza en EEUU consecuencia de una inflación creciente y una tasa de paro históricamente baja, el entorno es malo para todas las monedas emergentes, pero para estos países es peor.

PUBLICIDAD

Efectivamente esta es una crónica anunciada. Los déficits exteriores excesivos, mantenidos en el tiempo, se cobran su presa antes o después. El presidente Erdogan llegó al poder en 2003, cuando Turquía se encontraba bajo un programa del FMI como consecuencia de otra crisis anterior. Debe ser inaceptable para el tener que recurrir a ayuda financiera externa, del FMI o de quien este dispuesto . Su gobierno islamista nacionalista lo hizo muy bien, saneando la economía , negociando la entrada en la UE. Pero parafraseando a Felipe González “murió de éxito”. Desde 2010 el abultado déficit exterior era un creciente riesgo para su estabilidad macroeconómica, por lo tanto para su independencia política. En los últimos años recurrió al déficit público para mantener el crecimiento . Los llamados déficits gemelos (twin déficits), fiscal y comercial, solo podían acabar así. Lo mismo que una vez más le ha pasado a Argentina hace pocos meses. Ambos han visto depreciarse un 40% sus monedas desde principio de 2018.

Turquía no podrá evitar solo un ajuste económico, sino también político

La diferencia de Turquía con Argentina no es tanto económica como política. Turquía es geopolíticamente muchas cosas que Argentina no es. El único país islámico democrático, con una economía de mercado, miembro activo de la OTAN, con bases militares norteamericanas en su territorio, vecino de Siria, Rusia e Irán. Hasta hace pocos años candidato a entrar en la Unión Europea, principal receptor de los inmigrantes que la UE rechaza.

La administración Trump ha elegido este momento para doblarle los aranceles a sus exportaciones de acero y aluminio al mercado norteamericano, además de amenazarle con sanciones económicas a resulta de la detención en Turquía de un religioso norteamericano. No recuerdo un precedente de esta actuación en mitad de una crisis fiananciera con un aliado estratégico como Turquía. Además de suministrar a Erdogan municion nacionalista , para culpar la inevitable crisis en la acciones de EEUU. Los norteamericanos mantienen derecho de veto en el FMI, por lo que su posición puede ser incluso más determinante en el futuro para resolver la crisis turca.

PUBLICIDAD

EEUU es la primera potencia militar del mundo, pero no ha ganado un guerra desde 1945, salvo la invasion de la isla caribeña de Granada en 1983. No es de extrañar que, después de Afganistán e Irak, la opinión pública norteamericana sea muy reacia a aventuras militares. Pero su otro predominio , el financiero, permite a EEUU hacer sentir su voluntad, si no imponerla, cada vez con más dureza como con Rusia, Irán, Corea del Norte o Venezuela .Con el presidente Trump puede que Turquía o China, sean sometidos a sanciones fínancieras y económicas que ningún tercer país pueda ignorar. Nadie puede actuar económicamente excluido del mercado del dólar. Pero el cántaro va cada vez más a la fuente en la que se basa la globalización financiera, si el cántaro llegará a romperse hasta los norteamericanos pagarían altas consecuencias.

Turquía no podrá evitar solo un ajuste económico, sino también político. En ambos las equivocaciones son posibles, incluso frecuentes en casos similares. La sociedad turca se juega mucho : ser capaz de tener una economía eficaz sobre la que basar una sociedad próspera. EEUU pero también la UE corren sus riesgos, en una zona donde tienen poco margen para equivocarse.

About Author


INTERECONOMIA.COM es un medio de comunicación digital del Grupo Intereconomia 2017 ®