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Rafael Jiménez

El espíritu de las cajas triunfa en un mundo de bancos

Rafael Jiménez

Este viernes ha nacido el mayor banco en España. Casi 20 millones de clientes y 624.000 millones de euros en activos totales. Tiene algo más de uno de cada cuatro créditos del sistema y prácticamente una cuarta parte de los depósitos.

Y todo con una red de gran capilaridad, con una presencia amplia y equilibrada. De hecho, la entidad combinada tendrá presencia en alrededor de 2.200 municipios, y en 299 será el único banco presente.

Hablan quienes lideran la nueva entidad de la necesidad de saber adaptarse a un entorno disruptivo, con la irrupción de la tecnología y el añadido perturbador de la gran crisis pandémica. Y a eso es a lo que se anticipa la nueva Caixabank, que busca seguir siendo un factor de apoyo a familias y empresas.

El proceso de transición de marca será progresivo, pero se va a afrontar desde los primeros días de la integración, con un proceso de sustitución de rotulación en los edificios emblemáticos que se prevé que esté concluido durante la próxima semana. A nivel de oficinas, el cambio de rotulación se iniciará también en paralelo y se prolongará durante varias semanas.

Además, a partir de hoy mismo, todos los clientes de CaixaBank y Bankia podrán efectuar reintegros a débito con sus tarjetas, sin comisión alguna, en los 14.000 cajeros de la red conjunta en España que tendrán ambas entidades tras la fusión.

Y es que España sigue inmersa en un proceso que empezó hace décadas. Una evolución que se constata al comprobar que en Alemania aún hay 1000 entidades o que en Francia hay más de 500. Como dice la AEB, si en España tenemos bancos potentes es porque ha habido una historia de fusiones detrás y esa es la línea en la que tenemos que interpretar este capítulo que se abre con la nueva Caixabank que, además, sirve para que, gracias a la perseverancia de Isidre Fainé, y tras 300 años, el espíritu del padre Piqué siga vivo.