Gran carrera y gran sueldo: no gracias

Gran carrera y gran sueldo: no gracias

En la última década, la actitud de los jóvenes que acceden al mundo laboral está dando una giro kopernicano: se trata de los ‘millenialls’ (chicos y chicas nacidas a fines de los 80 del siglo pasado) que no creen más que en el dinero y la posición profesional como claves de la felicidad. Los cazadores de cerebros confirman que sólo el alto sueldo y otros incentivos ya no son carnada para los jóvenes, a no ser que la empresa les permita dedicación de tiempo flexible, un buen ambiente humano, comprensión ante las necesidades de atención a la propia familia y una actividad que en sí misma tenga sentido convincente. Hoy la oferta de trabajo está globalizada, gracias al internet, que incluso permite trabajar en cualquier sitio del mundo, sino ocasionalmente hasta en la propia casa, que resulta ideal sobre todo para madres de familia.

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Los paradigmas han cambiado en este sentido más en los países muy prósperos, como algunos países europeos y USA. Eso de matarse por una empresa ha pasado a la historia, aunque pervive en el Japón y en algunos países asiáticos en pleno despegue económico.

“Los jóvenes lo quieren todo hoy”

Las causas de este cambio se deben al alto nivel de vida, que permite a los jóvenes a permitirse muchos ´lujos´ que antes sólo eran asequibles a las personas con altos niveles de ingreso, como el volar a cualquier sitio, esquiar en Suiza, vacaciones en el Pacífico y tantas más cosas que hace 15 a 30 anos atrás no se hubieran podido permitir. Además se ha superado la mentalidad de pensar: me voy a matar trabajando para luego disfrutar de la vida. Hoy los jóvenes lo quieren todo hoy, mientras hay fuerza, salud y alegría. Antes, viendo cómo sus padres se mataban trabjando en jornadas de hasta dieciseis horas y cómo luego el desgaste de las fuerzas y de la salud les impedía gozar de la vida, aprendieron bien la lección de no repetir este error. Hoy, por ejemplo, en Suiza, a un chico que quiera darse una vuelta por Nueva York le basta trabajar una semana en el Correo y ya tiene para el avión y para el alquiler de un coche, que se comparte con los amigos del grupo. O que le gusta bucear en el mar? Allá vamos, al Mar Rojo. Si busca la adrenalina en vena, puede permitirse de todo.

Es decir: la tan envidiada y admirada vida del rico, al estilo de las películas de Hollywood, se ha demitificado totalmente, hasta el punto de que hoy no pocos admiran la vida sobria de la especia Robinson Crusoe, o la de los indios en la selva sudamericana. Evidentemente esto significa que la gente joven busca un sentido más profunda en nuestra vida moderna, tan envidiada los los países menos desarrollados.

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Hoy ya no tiene sentido que la empresa empleadora prometa muchos viajes por el mundo, o que tiene por delante una gran futuro en términos económicos o de prestigio social. Más bien es frecuente que el candidato a un empleo pregunte por su sentido social, por el sistema de vacaciones pagadas etc. Abundan gente joven y no tan joven que abandonan un buen empleo para dedicarse a personas necesitadas, o a criar caballos de raza, o a recorrer Africa en jeep, o a escalar un K8 en el Tibet.

Otra cosa muy distinta es el ‘burn out syndrome’ que se dá en ‘orkoholiks’ después de los cincuenta anos de edad, que es precisamente el estado de agotamiento general físico y psíquico debido a un trabajo excesivo, que incluso causa la muerte instantánea, especialmente en el Japón. Este grupo busca la recuperación del error de haber vendido la mejor parte de su vida por un puñado de dólares que no han podido disfrutar con su familia.

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