Luis De Guindos, el hombre que no quería ser ministro

La pretensión del Gobierno de Mariano Rajoy de recuperar una plaza en el consejo ejecutivo del BCE es una iniciativa imprescindible para la cuarta economía del euro. Esta es una ocasión especial ya que se renuevan cinco de los seis miembros de ese Consejo Ejecutivo, con largos nuevos mandatos de entre 6 y 8 años. Que España quedara fuera sería un desastre.

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De los cinco puestos en liza hasta 2019 , la Vicepresidencia no es el más importante. La presidencia, el puesto de economista jefe o la responsabilidad sobre el sector bancario son los más relevantes.

La incapacidad del gobierno de renovar en 2012 fue un gran fracaso político, cuyos costes son fáciles de vislumbrar habida cuenta que España solicitó un rescate bancario, con duras condiciones de restructuración que Italia evitó. Aquella vez España decidió perder la oportunidad al presentar un candidato inapropiado. Esta vez se corren riesgos similares, por la falta de independencia política innegable en alguien que quiere pasar directamente del Consejo de Ministros de un país euro al Consejo Ejecutivo del BCE. Además de una falta de bagaje teórico habitual en los banqueros centrales. Cruzamos los dedos.

Luis de Guindos lleva desde 2015 indicando que quiere dejar el gobierno, el agradecimiento y la lealtad no parecen sus mejores virtudes. Trabajó ardorosamente para presidir el Eurogrupo sabiendo que conseguirlo le obligaba paradójicamente a seguir de ministro…

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De Guindos no era, no es, que se sepa, miembro del PP. Fue Director General y Secretario de Estado entre 1996 a 2004. Su paso por la empresa privada tuvo la mala suerte de ser en Lehman Brothers España, los artífices de la crisis financiera que cayeron estrepitosamente en 2008. Desde allí realizó la colocación de las cuotas participativas de la Caja del Mediterráneo(Cam), rescatada con dinero público.

Su último puesto en el sector privado fue el de presidente de la Comisión de Auditoría en el Banco Mare Nostrum, intervenido por él mismo. No se sabe que se abstuviera en este tema, en el que tenía un interés directo. También trabajó para Price Waterhouse and Coopers y fue consejero de Endesa, en otro ejemplo más de puertas giratorias sin fin…

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