¿Qué es eso de la era pos fáctica?

¿Qué es eso de la era pos fáctica?

Los medios de información, por lo visto, se han hartado y cansado de las exigencias que les impone la verdad, porque mayormente se espera que obedezcan las directivas de su empresa. Una filósofo francés ha dicho a este propósito de que la verdad tiene sólo una cara, y que, en cambio, la mentira puede tener miles de caras en un margen infinito de posibilidades de pseudoverdad.

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Donde más fuertemente seduce la mentira es en el discurso con relevancia política, porque es una de las formas de lucha por el poder. Otro campo análogo es el mercado económico, donde los productos y servicios tienen venderse en un entorno competitivo. Sin embargo aquí, la verdad es más fácil de comprobar y de esto viven las organizaciones de protección del consumidor.

Antes que nada hay que distinguir la verdad de los hechos, que son comprobables siempre, de las opiniones políticas, donde no hay verdades sino que tendrían que haber al menos buenas intenciones y buenos fundamentos racionales.

Para entender esto basta recordar el buen chiste de pilotos: dijo una vez una madre, a su hijo piloto de prueba de cazas supersónicos: ´hijo mío, procura volar bajo y lento, para que no te pase nada…´. Esta opinión materna bien intencionada no es verdad y el hijo se podría matar si la siguiese, pero a la vez, no duda del amor de su madre hacia él, por lo que sus palabras encierran una verdad que supera el nivel de las condiciones técnicas del vuelo seguro. Ojalá así fueran todas las opiniones, que al ser prudenciales v que por tanto admiten diversas opciones, no se pueden categorizar según el criterio de verdad o falsedad. Si acaso, sólo sus consecuencias permiten luego afirmar que esa opinión era buena o mala, pero nunca verdadera o falsa.

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Una sociedad ideologizada lleva a nefastas consecuencias, como lo hemos visto con el Comunismo, Nazismo o, incluso, en el estilo de vida que se cultiva en nuestra sociedad

Lo grave es por eso la mentira, que es retorcer o violentar la verdad con el fin de lograr una ventaja política injusta o cualquier otra. En casos graves, que significan fraude o engaño, la Ley lo prohíbe bajo pena criminal. ¿Pero qué ley impide castiga análogamente al político que logra engañar a sus ciudadanos con mentiras comprobables?

Kant había escrito que la mentira es la gran mancha fea en la naturaleza humana. Todos sabemos que destroza amistades, aniquila la fidelidad conyugal etc., etc., y siempre hunde moralmente al hombre en el cieno pestilente del pecado, pero tiene al mismo tiempo el triste efecto de crear alianzas entre personas y grupos que viven en la mentira, creando todo tipo de desastres en todos los órdenes de la convivencia humana. Un ejemplo extremo es el Nazismo o cualquier otro sistema ideológico basado en la mentira, como lo es el materialismo, que tan tristemente arruina tantas vidas inocentes, sin otra opción, porque han nacido, crecido y siempre creído que no hay más que lo material y su final definitivo en el tiempo, que es la muerte sin esperanza de eternidad.

La mentira no sólo es una vacío de verdad

Grandes filósofos, como Santo Tomás de Aquino, nos dicen que la mentira no sólo es una vacío de verdad, sino que es un conocimiento falso de signo negativo. Esto significa que es peor que la nesciencia o el no saber nada sobre el asunto de la mentira. Y cuando la mentira afecta la concepción misma del hombre, su valor negativo actúa como un veneno que va infectando todas las acciones del hombre, dando lugar a una sociedad ideologizada que lleva a nefastas consecuencias, como lo hemos visto con el Comunismo, Nazismo o, incluso, en el estilo de vida que se cultiva en nuestra sociedad, donde, al imperar todavía la libertad, hay pluralidad de opciones. Pero, al mismo tiempo, supone un baile sobre la cuerda floja, donde un grupo fuertemente ideologizado, como lo es la UE en sus esfuerzos titánicos de instauración del materialismo de hecho (equiparación de las uniones homosexuales al matrimonio tradicional, defensa del aborto, educación sexual de los niños y genderismo), podría lograr al final su imposición ideológica en todos los órdenes.

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