Todo es mío «Hasta el infinito y más allá»

Todo es mío «Hasta el infinito y más allá»

Rafael Jiménez
30 julio, 2021
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Actualizado: 30 julio, 2021 20:24
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Si mi querida abuela levantara la cabeza volvería a decir, con gran razón, «hay que ver hijo, lo que estudia la gente». Es justo el pensamiento que me ha venido a la cabeza con dos noticias, distintas pero relacionadas, que han hecho de este julio que nos deja un mes de pioneros.

Visionarios como los promotores de la startup Varda, que pretenden la construcción del primer parque industrial en órbita, para el que han recaudado ya más de 50 millones de dólares. Y no para, como podría parecer, fabricar en órbita componentes de equipos a utilizar allí arriba, no, para traer de vuelta a la Tierra productos avanzados que solo se pueden fabricar en periodos sostenidos de gravedad cero.

Eso sería el primer paso. Nanotubos de carbono, materiales innovadores que puedan justificar el alto coste de transporte de los materiales. En una fase posterior se habla de hacer minería de asteroides y recolectar materiales con alto valor añadido y que están en el espacio. Pero eso, me pregunto, ¿de quién es?

Y no solo ellos. Otro clarividente, Jeff Bezos, con una orientación distinta y después de su viaje al espacio, aseguró que quiere mover toda la industria pesada y toda la industria contaminante fuera de la Tierra. Pero, ¿quién controlará dónde coloca esa industria o qué peligros se corren con ella? ¿Quién está legitimado para dar los permisos? Me da la sensación de que el término pioneros le viene a estos emprendedores como anillo al dedo. Esto cada vez se parece más al salvaje Oeste, sin normas, sin ley, el que llega se lo queda. La ciencia ficción y su tantas veces demostrada capacidad cuasi profética ya nos lo dijo hace años, el futuro no será de los individuos ni de los países, será de las corporaciones.

 

 

 

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