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Normalidad

La rutina es una de esas cosas que no gustan a casi nadie. Esos lunes en los que pagaríamos por quedarnos en la cama. Esos martes en los que no podemos terminar nuestra serie favorita porque al día siguiente hay que levantarse temprano. Esos miércoles en los que nos iríamos de compras en lugar de volver a casa a atender las obligaciones pendientes. En definitiva, romper la normalidad que a veces nos satura.

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Pero ahora, en el confinamiento necesario para superar el Covid19, nos encontramos con que añoramos-y cómo-la normalidad. Un momento para admitir que este largo tiempo en casa que nos espera nos debe servir para tomar conciencia de lo mucho y grande que tenemos en nuestras vidas. Eso que muchas veces no apreciamos, por sobreentendido o asimilado, y que en el caso concreto de España es mucho.

Además de aprovechar el contacto necesariamente cercano con la familia,
profundicemos en lo que de verdad importa. No nos sobra en este tiempo de confinamiento, pensar en el presente y en el futuro con la mente preclara. No serán momentos fáciles, en especial en lo económico, pero que nos valga para, en esa tormenta de ideas, poner en orden nuestras prioridades y objetivos que ahora cobran más fuerza que nunca.

Y también de forma colectiva. El ahora debe ser solidario en forma de protegerse a los demás y a uno mismo siguiendo las directrices de las autoridades, esenciales para que el virus rompa su progresión y nos devuelva la normalidad. Debemos ser 100% cívicos y hacer gala de nuestra mejor muestra de comunidad. Y por supuesto aportar ánimos y sonrisas que se agradecen y mucho en esta situación. En especial con los niños y los mayores, siempre, los más vulnerables.

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