Noticias sin repercusión

Noticias sin repercusión

La bolsa habitualmente es un termómetro del estado anímico general, incluso para aquellos que no tienen cantidades invertidas en renta variable. Las caídas de las cotizaciones transmiten la percepción riesgo e inestabilidad. Esto ha sido evidente durante la crisis en las épocas en las que las caídas de los mercados ocupaban las portadas de periódicos y la apertura de las noticias en la televisión.

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La reacción de las bolsas a noticias potencialmente dañinas para la economía y la estabilidad suele tomarse como medida del grado de gravedad del hecho en cuestión. Una noticia potencialmente muy negativa económicamente acaba siendo prácticamente ignorada por la opinión pública si no existe una reacción de los mercados financieros a dicha noticia.

Es difícil encontrar un momento en las últimas décadas como el actual, en el que numerosas noticias eventualmente negativas para la economía están siendo totalmente ignoradas por los mercados financieros. Los ejemplos son numerosos:

– La última reunión del G7 muestra una fractura total entre EE.UU. y los seis restantes miembros, con desacuerdos notables en temas de relevante trascendencia económica y que no tiene visos de que vaya a cambiar en el futuro cercano.

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– Trump echa en cara, de malas formas, a sus socios de la OTAN que no aportan lo suficiente para su propia defensa. Ni siquiera menciona el compromiso de los EE.UU. de defender al resto de socios de la alianza en el caso en que alguno fuera atacado. Hecho insólito en toda la existencia de la OTAN.

– Merkel declara que Europa no puede fiarse de dos de sus principales socios tradicionales, EE.UU. y Reino Unido.

– Theresa May propugna un Brexit duro, llegando a decir que es mejor un no acuerdo que un mal acuerdo. El plazo de dos años para llegar a un acuerdo ha comenzado a correr y las expectativas actuales no son excesivamente positivas. Los dirigentes británicos pueden acabar siendo rehenes de sus propias palabras.

– Los riesgos geopolíticos se encuentran en un grado de tensión como no se recordaba desde la guerra fría, con frentes en Siria, el Mar de China y Corea del Norte.

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Como las bolsas no se han visto afectadas en absoluto por ninguna de estas noticias, la incidencia de las mismas en la opinión pública ha sido despreciable. El crecimiento de la economía global y los resultados empresariales mejoran y las cotizaciones así lo reflejan. Los bajos tipos de interés y la contundente actuación de los bancos centrales sirven de anestesia a los mercados, neutralizando todos los riesgos que van apareciendo. La prima de riesgo casi es inexistente. Que los riesgos no se valoren o que el mercado los ignore no implica que dichos riesgos hayan desaparecido.

Un conductor sin seguro obligatorio puede pensar que se ahorra el coste del seguro. El problema se produce cuando el riesgo se materializa. Con las bolsas sucede lo mismo.

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