Poderoso caballero…que nos retiene y nos mata

Poderoso caballero…que nos retiene y nos mata

Rafael Jiménez
20 febrero, 2021
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Actualizado: 20 febrero, 2021 0:45
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Hay quien se queja de que cien años después de la mal llamada «gripe española» no hayamos conseguido plantar cara de forma rápida a un virus que se ha cobrado ya dos millones de vidas. O que se intente combatir la pandemia con métodos que ya se aplicaban en la Edad Media contra le peste negra.

El problema es que ante una situación de excepcionalidad mundial, ante uno de esos retos que se presenta de siglo en siglo, volvemos a demostrar que no estamos a la altura. Si bien es cierto que cuando se declaró la pandemia hubo acuerdo en establecer un cauce de colaboración internacional con objeto de desarrollar medicamentos y vacunas, de investigar, de facilitar su producción, el hecho es que en todo este tiempo cada uno ha hecho la guerra por su cuenta.

Eso sí, hemos demostrado que, cuando se ponen todos los recursos en luchar contra un virus, somos capaces de desarrollar múltiples vacunas en tiempo récord. Pero lo hemos hecho sin altura de miras, perdiendo de vista la moral y las ventajas que habrían demostrado que hemos aprendido de tantas pandemias históricas.

Los países desarrollados, apenas el 13% de la población mundial, hemos acaparado la mayoría de las vacunas. Hemos perdido de vista ese espíritu del que se hablaba al principio de la pandemia. Y nos puede costar caro. No solo en el plano moral, también en el puramente egoísta. Cuanto más tiempo esté el virus mutando entre los miles de millones de personas a las que dejamos desamparadas, más posibilidades hay de que surjan cepas más y más peligrosas.

Y qué decir de las compañías farmacéuticas. Han actuado como subasteras de bazar, como ultranacionalistas, con la mirada mas puesta en preservar su oligopolio que en una acción decidida, de ámbito global y por bien de la Humanidad, contra la pandemia. Han abusado del secretismo, han mentido, y, lo que es peor, han utilizado el dinero de todos nosotros para desarrollar unas vacunas que gestionan a su antojo. Por poner el ejemplo de las más conocidas, Astrazeneca ha recibido 9.500 millones de euros de dinero público, Pfizer 2.600 millones y Moderna 2.200. Pero no cumplen siquiera lo que firman. Y se niegan a compartir lo que han conseguido gracias a nuestro dinero con otras compañías para acelerar el fin de la pandemia.

Pero lo peor de todo es la sumisión, la pleitesía de los gobiernos, de la OMC, ante este abuso de las transnacionales. Esto es una situación de emergencia, en eso creo que estamos todos de acuerdo, de ámbito mundial. Si esto no merece medidas excepcionales, no sé cuándo se tomarán. Si nuestros líderes políticos no fueran marionetas y tuvieran algo de preocupación real por sus conciudadanos, hace tiempo que habrían suspendido de forma temporal la patente, habrían puesto todos los medios posibles a producir la vacuna y la pandemia tendría una solución muy distinta a las vividas en el pasado…, claro, pero entonces no viviríamos la época que vivimos, algunos la llaman antropoceno, por nuestra influencia en el planeta, pero yo creo que es mucho más explicativo chrímataceno.

 

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