¿Porqué el perfil bajo de los políticos?

¿Porqué el perfil bajo de los políticos?

Comento a continuación el libro de Daniel Levin, ‘Todo es sólo un gran circo o los errores de los poderosos’. Este abogado de USA es hace más de veinte anos un reconocido consultor para reformas políticas, a a nivel mundial. Trabaja para la ‘Liechtenstein Foundation for State Governance’, en Liechtenstein.

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La política, el gran imán para los mediocres

Levin sostiene que la política y la diplomacia es un show lamentable de personas presumidas, de charlatanes, de espíritus estrechos y egoístas, que por eso mismo pueden suponer un grave peligro para el bienestar de los pueblos. Al mismo tiempo, la gran mayoría de las personas de alto perfil moral y profesional no tienen interés por asumir cargos políticos, quizás por no querer identificarse con un mundo que en el fondo desprecian.

La gran cuestión que se plantea es cómo y porqué tantas personas incompetentes, a las que se les ve en la cara la corrupción y la falta de carácter, llegan a asumir sin más posiciones políticas importantes. Levin no nos da una respuesta totalmente satisfactoria al decirnos que se aferran a una ideología de grupo o se montan en la cresta de alguna ola política capaz de catapultarles a posiciones de poder, con la ayuda de la gran palanca de al democracia, que como sabemos es muy manejable mediante el dinero. Es una pena y un gran problema, incluso para la seguridad de un país, que posiciones claves estén a cargo de personas que no tienen la preparación mínima necesaria ni siquiera para ser conscientes de su propia importancia y responsabilidad.

¿Cómo atraer a la política a los buenos talentos?

Levin dice que habría que resolver este problema a nivel constitucional, lo cual considera prácticamente imposible en los USA, siendo esto algo que tiene que surgir de la entraña misma de una nación. Al mismo tiempo hay que tener en cuenta que la democracia sufre enormemente desde el momento que tantas veces, porcentajes demasiado bajo de votantes van a las urnas a votar,

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de los cuales muy pocos han sido previamente bien informados sobre los candidatos y sobre los problemas de gobierno, a lo cual tiene derecho el ciudadano.

Comentarios complementarios

A la vista del gran problema real de la escasez de verdaderos líderes políticos, que dejan totalmente de lado sus intereses personales para buscar sinceramente el bien común de su gente, con un saber hacer arraigado en la sabiduría, en la ciencia de gobierno y en el talento personal psíquico y técnico, no hay más remedio que introducir a nivel constitucional los siguientes principios mínimos:

1. Necesidad de formación previa de personas que quieran hacer carrera política, al igual que no cualquiera tiene derecho a construir un edificio, o curar enfermedades, o defender un cliente ante los tribunales. Todo esto exige una preparación exigente de estudios superiores. Esto es tan sencillo como cualificar para ello instituciones universitarias u otras iniciativas análogas. Y al mismo es necesario atender a la formación política de la ciudadanía, mediante asignaturas ad hoc en los planes educativos oficiales etc.

2. Fomentar el conocimiento de los que aspiran a cargos políticos, dentro o fuera de un partido político: algo así como un Hyde Park en Londres, donde tradicionalmente los ciudadanos acuden a diversos discursos sobre política.

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3. Prohibir campanas políticas que no sean financiadas por el Estado, en base a un criterio no discriminatorio de partidos ni de personas que aspiran a cargos políticos.

4. Impedir la corrupción mediante las leyes, con penas de invalidez de actos jurídicos donde luego se hubiese probado alguna forma de corrupción.

5. Reconocer el derecho al Referéndum, en el que la ciudadanía pueda pronunciarse directamente sobre asuntos de gobierno o sobre sus representantes.

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