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A partir de ahora, a trabajar

Después de la formación de Gobierno, sería importante ponerse manos a la obra y dejar de discutir para ponerse a trabajar. 

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Este pacto de Gobierno entre desconocidos, y también tan heterogéneo, tiene por delante gestionar muchos asuntos a los que no se ha dado respuesta tras meses de vacío y de precariedad política. 

Pero, no solamente hay que dar respuesta a los asuntos de casa, los que más nos afectan, como el empleo y la estabilidad institucional en Cataluña, si no que debe estar atento a todos los choques adversos que se van a producir en un contexto de desaceleración económica que pueden llegar del exterior.  

Por citar algunos de ellos, las tensiones entre China y EEUU, con los aranceles más altos si no se alcanzan acuerdo en “fase uno”, y cuyas consecuencias serían nefastas para la economía mundial. Unas consecuencias que pasarían por afectar a la confianza de los exportadores, y también para la inversión, dejando a la locomotora Europea, Alemania, en un territorio de recesión que se contagiará a toda la Unión Europea; y el Brexit sin acuerdo desde finales de año, y la amenaza de recesión en la economía de EEUU.

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Aunque la bolsa esté en máximos, lo cierto es que los datos del pasado año nos dejan una suave recesión, sobre todo por que el aumento del PIB está ligado al consumo, y en los dos últimos trimestres las tensiones comerciales han llevado a las principales firmas a cancelar decisiones de inversión mientras que el sector exportador dedicado a las manufacturas sigue en negativo desde octubre. Esto significa que la principal economía del mundo se enfría, que EEUU circula a ralentí por que el consumo y los servicios, por un lado, y la inversión, las exportaciones y las manufacturas, por otro, no pueden convivir en desequilibrio por mucho tiempo. Lo cierto es que la economía de EEUU ha crecido en los dos últimos años gracias a los estímulos fiscales; y si evita la recesión y crece en torno al 1,8% en 2020, impulsaría también al PIB europeo en torno al 0,7%. 

Hay que saber manejar las consecuencias de todo ello.

De regreso a nuestro país, también hay que dar respuesta al empleo en España, y parece que la derogación de la reforma laboral no ayudará.

Es uno de los puntos más polémicos del acuerdo de Gobierno, en el que ya se han puesto de acuerdo y cuya aplicación frenó la ministra de Economía Nadia Calviño en la pasada legislatura, es la derogación de la reforma laboral que aprobó el Ejecutivo de Rajoy en 2012.

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El documento ahora pactado propone recuperar la ultraactividad de los convenios colectivos, de tal forma que, si a la hora de su renovación, empresarios y sindicatos no llegan a un acuerdo, el antiguo se mantendrá vigente. Esta rigidez es muy perjudicial para las empresas, pero fundamentalmente para el empleo. 

Además, se recupera la primacía del convenio sectorial sobre los de la empresa, haciendo más difícil que la compañía adapte las condiciones laborales de sus empleados a su situación económica concreta. 

Y si a esto le sumamos la subida de SMI aunque en este ocasión se dice que se negociará con los agentes sociales, el cóctel perfecto para ir en sentido contrario al crecimiento económico está servido.

La Comisión Europea ya ha advertido en varias ocasiones contra esta supresión de la reforma laboral en España.

Y hay muchos asuntos más, que van a dar mucho que hablar y mucho sobre los que actuar. 

Por eso hay que ponerse a trabajar.