Si quieres conocer a Luisillo, dale un carguillo

Si quieres conocer a Luisillo, dale un carguillo

Rafael Jiménez
05 febrero, 2021
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Actualizado: 06 febrero, 2021 20:50
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Luis de Guindos se ha puesto tanto el traje negro desde que está en Frankfurt que ha sido mentar de forma organizada la palabra maldita, condonación, y saltar con cara de recién levantado en un blue monday.  Que es ilegal y que no tiene sentido, que se perderían ingresos y que no se puede hacer.

Pero, ¿qué es lo que provoca tan agria reacción en Guindos? Cualquiera diría que le han mentado Lisboa o Milán. No se me ocurre otra razón para reaccionar con tanta acritud, un atlético de pro como él, salvo cuando se siente como Hércules sufriendo al hijo de Vulcano transfigurado en trencilla.  Y casi diríamos que es así, porque según sus palabras, si se condona la deuda pública que tiene el BCE en cartera, prácticamente se estaría delinquiendo.

Para reforzar su argumento, ha insistido en que, como colateral, cada socio vería mermada la cantidad que recibe en réditos cada año del emisor europeo. Si no sabes cuánto es igual puedes asustarte, pero cuando sabes que para España fueron apenas 240 millones el ultimo año disponible, igual piensas que no pierdes tanto, sobre todo teniendo en cuenta que la condonación nos liberaría de uno de cada cuatro euros de nuestra deuda soberana, o, lo que es lo mismo, 300.000.000.000 €, trescientos mil millones de euros. ¿Igualito, verdad?

Es lo que suele pasar con los políticos, y Guindos lo es aunque ahora esté en un cargo técnico, no lo olvidemos, que aunque no te mientan te cuentan la parte de la verdad que les interesa y, si tú no indagas, pues te la tragas, con rima y todo. Tampoco te cuenta lo fácil que resulta a los que mandan quitar obstáculos legales, esos mismos que ahora enarbola como impedimento, como cuando en 2011 las dos fuerzas hegemónicas entonces en España, el partido del que fue ministro, junto con el psoe, rompieron el consenso constituyente y reformaron con «agostidad» y alevosía la Constitución para atender las deudas precisamente, sin tener la delicadeza de consultar con el pueblo español, que solo es el depositario de la soberanía nacional, ¿por qué iban a hacerlo? Luego se extrañan de la polarización política a la que hemos llegado.

Visto todo ello, no parece tan descabellado que, al menos como debate, y además no surgido en España, lo ha hecho en Francia, Italia, Luxemburgo y Bélgica, prestigiosos economistas propongan que el BCE condone la deuda pública que tiene en cartera para aliviar una situación inédita para todos los socios a cuenta de la pandemia.

Eso sí, la propuesta no se limita a otorgar barra libre con el dinero. Se pide a los Estados que, a cambio de condonación o, si se prefiere por tecnicismo y por alergias terminológicas, de convertir la deuda en perpetua y sin intereses, se comprometan a invertir esas cantidades milmillonarias en la reconstrucción de unos países que ahora viven la realidad de la pandemia profundamente afectados y sin visos de recuperación en muchos, muchos años.

Al final, ¿para qué queremos instituciones de respaldo tan poderosas como el BCE? Incluso podría darle a la máquina del dinero, no nos engañemos. El perjuicio de esta medida, históricamente, ha sido la proliferación de carreras inflacionistas que, a tenor de la realidad en la que vivimos hace tiempo, no parecen muy probables. En EEUU la FED ha duplicado la deuda del país en su balance y la ha llevado hasta más de 4,6 billones de dólares, es el primer tenedor de deuda estadounidense del mundo y nadie se asusta. Es más ya me gustaría ver en Europa la decisión con la que Biden afronta la necesidad de planes para la recuperación, el último, ya saben, de 1,9 billones.

Querer es poder y lo importante ahora es querer ayudar a los Estados, y por ende a las empresas, y así poder salvar a los ciudadanos. Bueno, es eso o seguir como estamos y que nada cambie, no vaya a ser que corra peligro mi sueldecito de casi 350.000€ al año…

 

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