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¿Sin fecha de caducidad?

Rubén Gil

Tras casi cuatro años de deliberaciones parece el el Pacto de Toledo ha encontrado (por fin) la solución al problema de nuestras pensiones. El borrador que se va a ratificar esta semana recoge una veintena de medidas entre las que destacan ligar las pensiones al IPC de forma indefinida y fomentar el retraso de la edad de jubilación.

Llegan estas recomendaciones al mismo tiempo que uno de los hombres más ricos del mundo, Carlos Slim, ha vuelto a abrir el debate sobre la necesidad de retrasar la edad de jubilación hasta los 75 años. El mexicano argumenta que jubilarse a los 62 como pasa en España no es sostenible para el sistema. Tal vez, como decía Aristóteles, en el término medio está la virtud.

Es cierto que por suerte cada vez vivimos más y con mejor salud. Y es cierto también que si todos nos jubilamos a los 65 a la Seguridad Social no le salen las cuentas. También lo es que no todo el mundo ni en todos los sectores se puede trabajar hasta los 75 años.

Fomentemos la permanencia de los trabajadores en sus puestos durante más años con beneficios fiscales, laborales y también sociales. Apostemos por incentivar el retraso de la edad de jubilación pero sin obligar a que nos tengamos que morir trabajando.