El viejo orden lima asperezas ante la amenaza China

El viejo orden lima asperezas ante la amenaza China

Rafael Jiménez
05 marzo, 2021
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Actualizado: 07 marzo, 2021 18:53
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Estados Unidos y la Unión Europea han acordado este viernes suspender temporalmente los aranceles por la disputa a raíz de las ayudas de Airbus y Boeing, tras una llamada entre el presidente estadounidense, Joe Biden, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Por fin comienzan a tomar forma las expectativas con las que recibimos la victoria de Biden en la presidenciales del pasado noviembre. Es el reinicio de unas relaciones bilaterales enquistadas en los cuatro años proteccionistas de Trump. Pero no podemos lanzar las campanas al vuelo. Es apenas un gesto, cuatro meses de tregua en los que se retiran los aranceles, empezando por los aeronáuticos, raíz del problema, y terminando por los daños colaterales, aceite, vino y lácteos.

Hay que recordar que Washington empezó imponiendo aranceles a exportaciones europeas por valor de 7.500 millones de dólares, mientras que Europa hacía lo propio con exportaciones norteamericanas por valor de 4.000 millones de dólares. Y como explicamos, los aranceles trascendían los productos de aviación civil y gravaban productos alimenticios como el queso, el aceite, el vino o la aceituna

Para que esto no quede en buenas intenciones telefónicas, Leyen propone a Biden una «nueva asociación» basada en los valores y principios compartidos y, en este sentido, plantea la necesidad de organizar un consejo de Comercio y Tecnología para abordar los desafíos en materia de innovación. Para Bruselas este instrumento pasaría a ser «clave» para encauzar la nueva era de las relaciones.

Y es que, al final, como hemos dicho en multitud de ocasiones, es clave que la primera potencia tenga conciencia de multilateralidad. Y por ello ha sido tan dañina para las relaciones internacionales la presidencia de Trump. Tanto es así que Bruselas, en este clima de acercamiento, resalta y agradece la decisión de Biden de devolver a Estados Unidos al acuerdo de París y, con la idea de coordinar próximos acciones en materia climática, ha invitado al enviado especial para el Clima, John Kerry, a participar en una reunión del Colegio de Comisarios. Y no es el único asunto en el que acercan posturas. Igualmente, Von der Leyen y Biden han coincidido en seguir cooperando en el seno de la OTAN para apoyar la democracia y la estabilidad ante un panorama internacional cambiante. Una clara convergencia geoestratégica en la que Bruselas prefiere dar la espalda a Rusia y aliarse con EEUU en contra de la alianza geográfica natural que, además, al descartar, provoca, en mi opinión, que el autócrata Vladimiro no tenga más remedio que echarse en manos de la próxima, si no lo es ya, primera potencia mundial, China.

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