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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. EFE/Antonio Lacerda

Brasil, nuevo epicentro

Paul Mielgo

Brasil supera a Reino Unido y se convierte en el tercer país más golpeado por el Covid-19, con más de 255.000 casos positivos y unos 17.000 fallecidos.

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La descoordinación entre las autoridades estatales y federales en la respuesta a la crisis sanitaria convierte al país en un nuevo epicentro de la pandemia. Brasil no tiene ahora mismo ministro de Sanidad, después de dos dimisiones en el cargo seguidas tras los enfrentamientos con el presidente Jair Bolsonaro, que ha presionado para que la gente vuelva al trabajo. Solo alrededor de 800 de los 15.000 respiradores comprados por el gobierno federal han sido distribuidos debido a problemas logísticos.

Sao Paulo, el centro financiero del país donde se concentra el mayor número de contagios, ha decidido a última hora adelantar parte de los festivos de 2020 y tendrá un puente de seis días a partir de este miércoles con el fin de fortalecer el aislamiento social en la ciudad más poblada de Latinoamérica. La confusión entre las empresas y los trabajadores es total, después de fracasar los planes para cerrar las carreteras y restringir el tráfico. En los últimos días, Brasil ha superado a España, Italia y Reino Unido y ahora solo está detrás de Rusia y Estados Unidos en casos confirmados de coronavirus.

Las cifras de contagios no reflejan el verdadero alcance del brote debido a la falta generalizada de tests. Mientras tanto, los inversores huyen del gigante sudamericano. La bolsa de Sao Paulo y el real brasileño registran los peores comportamientos en los mercados internacionales. La divisa ha caído un 30% este año y el índice Bovespa ha perdido más de la mitad de su valor en términos de dólares.

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Con una población de 210 millones de habitantes y la economía más grande de América Latina, Brasil ya estaba mal preparado para la llegada de la pandemia. El sistema de salud pública estaba al borde del colapso en varios estados mucho antes del brote. El gobierno no puede permitirse proporcionar mucha ayuda a las empresas o a un 25% de la población en el umbral de la pobreza, que simplemente no pueden permitirse quedarse en casa. Unos 14 millones de personas viven en favelas, lo que hace prácticamente imposible el distanciamiento social.