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Confusión en Reino Unido

Paul Mielgo

El plan del primer ministro británico, Boris Johnson, para reabrir la economía debería haber tenido una buena acogida entre los empresarios; en cambio ha generado confusión en un país que intenta resolver la desescalada.

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Con cada día de confinamiento dificultando la recuperación económica, las compañías estudian cómo mantener separados a sus trabajadores en las fábricas y en las obras de construcción. La confusión se ha producido después de Johnson recomendara a la gente que no puede trabajar desde casa que vuelva a su lugar de trabajo, pero evitando el transporte público, manteniendo el distanciamiento social y utilizando mascarilla en espacios cerrados.

La respuesta de patronales y sindicatos no ha sido alentadora, ya que persiste la amenaza del coronavirus. Algunos recomiendan no moverse hasta que los problemas de seguridad se hayan resuelto, mientras otros intentan reactivar sus negocios. Reino Unido ha registrado casi 32.000 fallecidos por Covid-19, la segunda cifra más elevada después de Estados Unidos.

Según un estudio del instituto de estadística nacional, los trabajadores de la construcción, los guardias de seguridad, los conductores de autobús y los cocineros se enfrentan a un mayor riesgo. El gobierno de Johnson ya está bajo presión por su lenta reacción frente al virus. Ahora las críticas Aumentan por sus mensajes contradictorios, y falta de claridad en la hoja de ruta y en las normas que no se aplican en todo el territorio. Los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se niegan a relajar el confinamiento y prefieren mantener el lema Stay at home (“Quédate en casa”).

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