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Yemen ha estado bajo una lucha de poder desde finales de 2014 entre los hutíes y el gobierno respaldado por Arabia Saudí, lo que provocó un conflicto armado en toda regla en marzo de 2015 cuando la coalición militar liderada por Arabia Saudí lanzó una campaña de ataque aéreo contra los hutíes. EFE / EPA / YAHYA ARHAB

El liderazgo de MBS, en horas bajas

Paul Mielgo

Solo estamos a finales de abril y ya se está torciendo el que iba a ser el año de Mohammed bin Salman. Después de un boicot fallido de la vecina Catar, una desastrosa campaña militar en Yemen y la condena internacional por el horrible asesinato del periodista Jaml Khashoggi por parte de agentes saudíes, este sería el momento de relanzamiento para MBS, como se conoce al príncipe heredero de Arabia Saudí.

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Ha presionado con fuerza en llevar adelante las reformas económicas para reducir la dependencia de Arabia Saudí en el petróleo. Se ha esforzado en lavar la imagen del reino del desierto como un país abierto y tolerante, alentando el turismo y otorgando mayores derechos a las mujeres.

MBS es además el anfitrión del G-20, el grupo de las 20 economías más desarrollas del mundo y está listo para recibir a sus líderes en la cumbre de Riad prevista para noviembre. Pero los planes del poderoso príncipe se han visto sacudidos últimamente por el doble golpe de la guerra del precio del petróleo y por la destrucción económica del coronavirus, que ha parado en seco la actividad turística y la llegada de mano de obra extranjera tan necesaria para el desarrollo del país del Golfo Pérsico.

Y para colmo, su principal aliado de Occidente, Donald Trump, le habría presionado para que la OPEP recorte más la producción de crudo a riesgo de perder el apoyo militar de Estados Unidos. El esfuerzo de transformación del príncipe Mohammed ya había perdido fuelle. Pero ahora se enfrenta a algunas decisiones difíciles sobre qué proyectos en casa y qué incursiones en el extranjero puede pagar de manera realista.

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Asimismo, hay indicios de que el régimen de Riad está optando por una línea menos dura contra sus enemigos regionales, Irán y Catar, después de anunciar un alto el fuego en Yemen a principios de este mes. Cabe destacar también que el rey Salman bin Abdulaziz, quien representa una generación más moderada y estable entre los líderes saudíes, se ha hecho más visible en público en los últimos tiempos. Su hijo necesitará todo el apoyo que pueda obtener.