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Banderas de la Unión Europea y del Reino Unido con el Big Ben de fondoBanderas de la Unión Europea y del Reino Unido con el Big Ben de fondo./EFE

La historia interminable del Brexit

Paul Mielgo

Como si de la novela de Michael Ende se tratara, el Brexit se ha convertido en “La Historia Interminable”. Las negociaciones sobre la futura relación comercial entre Reino Unido y la Unión Europea se han retomado este lunes al más alto nivel.

El primer ministro británico, Boris Johnson, asegura que las posibilidades de llegar a un acuerdo posbrexit son “muy buenas”, pero advierte de que las conversaciones no se pueden prolongar más allá de julio. “No creo que de hecho estemos tan alejados, lo que necesitamos ver ahora es un poco de atractivo en las negociaciones”, ha declarado Johnson después de una hora larga de videoconferencia con las autoridades europeas para desbloquear la situación. “Lo que hemos dicho hoy es que cuanto antes mejor, no hay razón para no lograrlo en julio.”

Pero el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha avisado de que la UE no está preparada para que le den “gato por liebre”, mientras Reino Unido intenta presionar a Bruselas para firmar rápidamente un acuerdo. En Twitter, Michel ha reiterado que para llegar a un acuerdo será esencial cumplir las demandas del bloque de un campo de juego nivelado entre ambas partes. Un mensaje que no deja mucho margen para el optimismo y que significa que todavía hay muchos obstáculos por el camino. Ha sido la primera intervención de Johnson en las negociaciones desde que se consumó el divorcio a finales de enero.

De momento sólo hay buenas intenciones para acelerar el proceso, pero las posiciones de Londres y Bruselas siguen muy alejadas sobre todo en el asunto de las cuotas pesqueras en aguas británicas, que se ha convertido en el ‘talón de Aquiles’ de la UE. La videconferencia de Johnson con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, Michel y otros alto funcionarios europeos, se ha producido después de descartar formalmente la extensión del periodo de transición más allá de diciembre. De no prosperar las negociaciones, el Brexit podría resucitar uno de los cisnes negros hasta ahora olvidado por los mercados, más ocupados y preocupados con la pandemia del coronavirus.