La UE avanza lenta pero sin pausa

La UE avanza lenta pero sin pausa

Paul Mielgo
10 diciembre, 2020
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Actualizado: 10 diciembre, 2020 20:41
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Los partidarios del Brexit, los nacionalistas en Polonia y Hungría, los euroescépticos desde Atenas hasta Ámsterdam, todos han advertido durante mucho tiempo que la Unión Europea corre el riesgo de resquebrajarse, pero lo cierto es que sigue avanzando.

La insoportable lentitud de su burocracia y las luchas tan encarnizadas entre sus estados miembros parecen avisar de una inminente implosión de la UE. Pero la realidad de una unión de 27 países significa convertir problemas inmensamente complicados en soluciones. Ha vuelto a suceder con Budapest y Varsovia al comprometerse a levantar su veto a un paquete de estímulo histórico de 1,8 billones de euros, justo en un momento en el que la segunda ola de coronavirus arrasa las economías del Viejo Continente. Un desbloqueo que se produce durante la primera cumbre presencial de los líderes europeos desde que estalló la pandemia, y en la que también enfrentan los espinosos asuntos de un acuerdo comercial posterior al divorcio con el Reino Unido, así como el cambio climático y su nuevo objetivo de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, la coordinación frente a la Covid-19 para evitar una tercera ola de contagios y organizar conjuntamente las futuras campañas de vacunación.

El acuerdo pactado con Hungría y Polonia, que se opusieron enérgicamente a un mecanismo de ayudas ligado al cumplimiento de los estándares democráticos, es todo un clásico en la UE. Supone allanar el camino para poner en marcha el presupuesto plurianual comunitario, que incluye el Fondo de Reconstrucción de 750.000 millones de euros y que será financiado con deuda conjunta, lo que se considera un paso histórico hacia los eurobonos. Los dos países de Europa del Este, ante el temor a perder decenas de miles de millones de euros en financiación, acabaron claudicando bajo la presión de Alemania.

Así es que la UE se ha salido con la suya para meter en vereda a los miembros díscolos y penalizar su comportamiento antidemocrático, mientras que Hungría y Polonia han conseguido la posibilidad de recurrir al Tribunal de Justicia europeo sobre la legalidad del mecanismo antes de su aplicación. Una concesión que pueden vender en casa como una victoria. Continuarán obteniendo las ventajas de un mercado único de casi 500 millones de personas, un beneficio que Reino Unido podría lamentar pronto haber abandonado. La historia de la UE siempre ha estado marcada por los continuos desafíos, pero ha demostrado repetidamente que los detractores del proyecto europeo deben de ser más cautos antes de pronosticar el colapso.

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