PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Seis meses de pandemia

Paul Mielgo

Hace seis meses, la Organización Mundial de la Salud (OMS) detectó por primera vez el coronavirus. Tras este periodo que se ha hecho eterno es posible empezar a hacer balance del coste del patógeno a nivel global. Las cifras más elocuentes son los totales de contagios y muertes.

Hasta ahora, más de medio millón de personas en el mundo han fallecido por Covid-19, entre más de 10 millones de casos. Pero esta última cifra puede que se quede corta. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades ha sugerido que los datos disponibles puede que representen solo una de cada 10 infecciones en Estados Unidos. Anthony Fauci, el experto jefe en enfermedades infecciosas del gobierno norteamericano, dice que está “bastante preocupado” con los repuntes en Florida, Texas, Arizona y California.

A medida que estos estados frenan sus reaperturas, la Unión Europea ha extendido la prohibición de viajar a los estadounidenses. Por otro lado, un grupo de científicos han detectado en China una nueva cepa de gripe presente en cerdos que puede infectar a humanos y que tiene el potencial de convertirse en la nueva pandemia tras el Covid-19. Las muertes semanales relacionadas con el coronavirus en Inglaterra y Gales han caído a su nivel más bajo en 12 semanas, y el primer ministro británico Boris Johnson se ha comprometido a gastar miles de millones de libras en infraestructuras para reconstruir la economía del Reino Unido. En las antípodas, el estado australiano de Victoria está imponiendo un bloqueo de cuatro semanas en áreas de Melbourne.

Si bien el mayor número de tests ha podido detectar una mayor proporción de casos en algunos países, en lugares como América Latina, parece que las pruebas solo se realizan a los enfermos más graves. Las infecciones silenciosas podrían estar al acecho de portadores asintomáticos, esperando a ser transmitidas a los grupos de población más vulnerables. Desde el punto de vista económico, la pandemia no ha traído más que desastre. Estados Unidos ha vuelto a la recesión, los mercados han caído presos de una volatilidad extrema, con los inversores reaccionando al compás de las cifras diarias de casos e ingresos hospitalarios en focos calientes con brotes agudos. Los bandazos en los precios de las acciones no han hecho más que acrecentar la incertidumbre fundamental de la pandemia: nadie sabe hasta cuándo va durar y a quién le va a afectar.

Mientras tanto, la carrera por encontrar una vacuna o un tratamiento efectivo continúa y las empresas están calculando cómo recuperar sus inversiones y beneficios. Lo que suceda a partir de ahora está lejos de ser una certeza. Lo que hasta hace poco parecía una marcha lenta pero sin pausa hacia la reapertura se ha revertido, al menos en algunas partes del mundo como China y Estados Unidos, las dos mayores economías del mundo. La OMS de momento no ve la luz al final del túnel. Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha asegurado que la pandemia del coronavirus está lejos de terminar” y que “lo peor está por venir.”