Una vacuna en 300 días

Una vacuna en 300 días

Paul Mielgo
18 noviembre, 2020
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Actualizado: 18 noviembre, 2020 21:01
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A principios de enero, lo único que sabían los científicos con certeza sobre el nuevo coronavirus era su perfil genético. Ahora, unos 300 días después, los desarrolladores de vacunas están a punto de conseguir una gran victoria contra un patógeno que ha causado un daño humano y económico incalculable.

Pfizer anunciaba este miércoles que un análisis final de los datos de un ensayo clínico mostró que su vacuna tenía una efectividad del 95%. Una excelente noticia que allana el camino para que el gigante farmacéutico solicite la primera autorización de los reguladores de Estados Unidos para su inyección en cuestión de días. El anuncio está alimentando el optimismo por detener y erradicar una enfermedad que ha matado a más de 1,3 millones de personas en todo el mundo y que continúa arrasando.

Comercializar una vacuna normalmente lleva más de una década en promedio, y menos de una de cada cinco que ensaya en humanos consigue lanzarse al mercado. Los laboratorios comenzaron a trabajar en las vacunas contra la Covid-19 el 11 de enero, cuando investigadores en China publicaron el genoma del coronavirus más tarde conocido como SARS-CoV-2. Ese mismo día, los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés) de Estados Unidos dieron los primeros pasos para diseñar un programa de ayuda federal para el desarrollo de las vacunas en empresas privadas, lo que se conoce como la “Operation Warp Speed”.

Moderna, en colaboración con los NIH, y Pfizer junto a su socio alemán BioNTech, han utilizado la secuencia del genoma para diseñar una molécula llamada ARN mensajero. Cuando se inyecta en las células, el ARNm les indica que produzcan la proteína del SARS-CoV-2, que el virus normalmente usa para invadir las células. Esa proteína clave induce una respuesta inmunitaria del cuerpo.

Las vacunas que usan ARNm nunca han sido autorizadas para su uso en humanos, pero se han puesto en servicio debido a la velocidad con la que se pueden fabricar. Los investigadores ya tenían plataformas de tecnología de vacunas de ARNm, eliminando la necesidad de crear un nuevo proceso de fabricación.

Todavía quedan muchas preguntas en el aire, incluida la de cuánto tiempo durará la protección de las vacunas y cómo estarán controladas por los reguladores. Deben fabricarse y distribuirse entre miles de millones de personas, en algunos casos en condiciones extremas de almacenamiento. Mientras tanto, la pregunta central —se puede diseñar y probar eficazmente una vacuna contra un virus nuevo en tan solo un año— está a punto de recibir una respuesta afirmativa. La fe en la capacidad de la ciencia para resolver los grandes desafíos de la naturaleza humana mantiene la esperanza en todo el mundo.

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