Y luego dicen que el tamaño no importa…

Y luego dicen que el tamaño no importa…

Rafael Jiménez
30 octubre, 2020
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Actualizado: 30 octubre, 2020 21:31
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En España hay menos de 5.000 grandes empresas, en realidad superan por poco las 4.700. ¿Y cuántas pymes? Más de dos millones ochocientas mil. Por eso, cuando hablamos de lo mal que lo están pasando estas empresas, de que tienen menos recursos que las grandes para afrontar la crisis, en realidad estamos hablando de la columna vertebral de la economía española.

Y no vayamos a creer que son muchas pero aportan poco. Por ejemplo, en materia de empleo, si las grandes compañías generan algo más de cinco millones y medio de puestos de trabajo, las pymes superan los diez millones. Y a esas cifras tenemos que sumar los más de tres millones de autónomos que, a efectos prácticos, son otros pequeños empresarios.

Por eso preocupa sobre manera cuando te encuentras alguien que pone cifras al sentir de unos colectivos a la par tan relevantes y tan vulnerables. Un estudio de ámbito europeo recoge que más de la mitad de las pymes de Europa ve peligrar su futuro si no mejora su facturación y, lo que es peor, ocho de cada diez se plantean cerrar a finales del año próximo si sus ingresos siguen cayendo.

Teniendo en cuenta que las cosas no van a mejor y que las medidas excepcionales no funcionan para todos, que no todos tienen el mismo músculo, los pequeños menos, claro está, y que, encima, llegan medidas inexplicables contra estos colectivos, la situación es de todo menos halagüeña. No parece lo más adecuado, en plena segunda ola de la pandemia, poner en marcha una subida de la cuota de autónomos, una puntilla que puede costarle la supervivencia económica a 300.000 autónomos con un coste total de medio millón de empleos.

Y de aquí podemos sacar dos conclusiones. Una, ya dicha muchas veces, repetida hasta la saciedad por quienes saben de esto, España tiene que conseguir que sus pymes tengan mayor masa crítica. Miras a Alemania y ves que la p de sus pymes es como la m de las nuestras. Eso te da mayor músculo, mayor capacidad de internacionalización, de I+D, de digitalización… La otra es también sabida y también de difícil solución, de esos 2,8 millones de empresas, apenas seis de cada cien son industriales, diez se dedican a la agricultura, once a la construcción y ¡73! a los servicios. Sé que dentro de estos los hay que tienen valor añadido y los hay que no, que no se puede meter en el mismo saco a actividades muy diferentes, aunque todas sean servicios, pero el desequilibrio queda muy a la vista y, tras él, la vulnerabilidad que ahora todos padecemos y lamentamos, especialmente todos los trabajadores de estos ámbitos que van a rezar para que las previsiones se equivoquen, para que nos recuperemos antes de lo que, instituciones tan equilibradas como el Banco de España, nos están diciendo. ¿Acaso no da miedo pensar que hasta 2023 no podamos recuperar los niveles pre-covid? Y ya si pensamos que esos niveles no tenían nada que ver con los niveles precrisis financiera…, mejor vamos encargando unas novenas.

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