El agua se ha convertido en un recurso geoestratégico clave para el futuro de España y Europa, en un contexto marcado por el cambio climático, la escasez hídrica y la creciente competencia global por los recursos naturales. Más allá de su valor ambiental, el agua es hoy un activo económico, energético y político que puede condicionar el desarrollo y la soberanía de los territorios.
En España, el informe “El agua en España: una gran fuente de oportunidad”, elaborado por CEU-CEFAS, destaca que el país cuenta con un alto potencial hídrico infrautilizado. Con más de 370 embalses y una capacidad de regulación que supera los 56.000 hm³, España podría triplicar su superficie regada, impulsar la producción hidroeléctrica y reducir su dependencia energética y alimentaria. Además, una gestión eficiente del agua permitiría revitalizar el medio rural y reforzar la cohesión territorial.
A nivel europeo, la Comisión Europea ha presentado la Estrategia de Resiliencia Hídrica, que incluye más de 30 medidas para garantizar la seguridad hídrica, la sostenibilidad agrícola y el acceso equitativo al agua en todo el continente. El agua ya no es solo un recurso natural: es una herramienta de poder, estabilidad y futuro.