El equilibrio nuclear mundial atraviesa una nueva etapa de incertidumbre. El debilitamiento de los tratados de control de armas y el aumento de las tensiones geopolíticas están dando paso a lo que algunos analistas ya describen como una incipiente “anarquía nuclear”. En este escenario, las grandes potencias siguen concentrando la mayor parte del poder atómico: Rusia cuenta con unas 5.889 ojivas nucleares, mientras que Estados Unidos posee alrededor de 5.113, lo que mantiene a ambos países como actores dominantes del sistema de disuasión global.
Durante décadas, acuerdos como SALT, INF o START ayudaron a limitar los arsenales y a establecer mecanismos de verificación que redujeron significativamente el riesgo de escalada nuclear tras los picos alcanzados durante la Guerra Fría. Sin embargo, la erosión progresiva de estos tratados y el deterioro de las relaciones entre potencias han debilitado ese marco de control, reabriendo el debate sobre una posible nueva carrera armamentística.
En este contexto se presenta el anuario, que analiza el estado actual del orden internacional y los desafíos estratégicos que enfrenta. El capítulo firmado por el autor se centra precisamente en esta transformación del equilibrio nuclear. Su análisis subraya cómo el sistema tradicional de disuasión bipolar está evolucionando hacia un escenario más complejo, con nuevos actores ganando peso —especialmente China e India— y con un marco regulador cada vez más frágil. El resultado es un panorama global más inestable y difícil de gestionar.