Europa se prepara para un escenario de guerra híbrida mientras Ucrania marca el paso con una transformación acelerada del campo de batalla.
El análisis de Le Grand Continent plantea que una eventual ofensiva rusa evitaría los esquemas previsibles y apostaría por explotar las vulnerabilidades de una defensa europea aún fragmentada. Más que un ataque frontal, el riesgo reside en operaciones combinadas —militares, cibernéticas y de desinformación— capaces de tensionar la capacidad de respuesta de la Unión. En este contexto, reforzar la coordinación y la autonomía estratégica se vuelve clave para disuadir o dificultar cualquier agresión.
Al mismo tiempo, Ucrania ha convertido la necesidad en innovación. Su industria de drones, desarrollada con rapidez y menor dependencia de China, produce dispositivos baratos y eficaces que compensan la inferioridad convencional. Con apoyo occidental, Kiev integra tecnología, inteligencia y producción local para ejecutar ataques precisos, frenar avances rusos y redefinir la guerra moderna.