La economía ha dejado de ser un espacio técnico y neutral para convertirse en el epicentro del poder global. La fragmentación entre bloques, la carrera por la inteligencia artificial y el uso estratégico de aranceles y sanciones dibujan un escenario donde la pregunta ya no es solo cuánto crecerán las economías, sino quién las gobierna realmente.
En este contexto, conversamos con Luis Garvía, director del Máster de Riesgo Financiero de Icade, para analizar si vivimos una desaceleración coyuntural o un cambio estructural del orden geoeconómico. El desacople entre grandes potencias, especialmente entre Estados Unidos y China, comienza a reflejarse en primas de riesgo, volatilidad cambiaria y tensiones en la deuda soberana, mientras los indicadores financieros se convierten en termómetros de una rivalidad cada vez más sistémica.
Europa, atrapada entre su vocación regulatoria y la necesidad de competir, afronta el desafío de no quedar rezagada en la disputa tecnológica. La inteligencia artificial y los semiconductores se perfilan como el nuevo petróleo del siglo XXI, desplazando el eje del poder hacia los datos, la capacidad computacional y el talento.
En el fondo, el debate sobre fiscalidad tecnológica revela una pugna mayor: la soberanía económica frente al poder creciente de las grandes plataformas globales.