Corea del Norte ha anunciado un giro estratégico en su doctrina militar al combinar el desarrollo de armas nucleares con la modernización de su armamento convencional. Kim Jong-un supervisó personalmente nuevas tecnologías en blindaje y guerra electrónica, señalando que el país no debe depender únicamente de su disuasión nuclear. Esta política busca construir una fuerza armada más versátil y tecnológicamente avanzada, en un contexto regional cada vez más tenso.
Mientras tanto, Europa enfrenta su propio desafío: mantener la competitividad industrial frente al ascenso de China. Aunque la calidad y sostenibilidad siguen siendo puntos fuertes del sector europeo, informes recientes revelan una creciente preocupación por la pérdida de liderazgo en innovación y digitalización. Obstáculos como la burocracia, el coste laboral y la dependencia tecnológica externa limitan su margen de maniobra.
Ambos escenarios evidencian una necesidad compartida: adaptarse rápidamente a un entorno geopolítico y económico marcado por la carrera tecnológica y la multipolaridad.