La política de vecindad de India en Asia meridional atraviesa un momento crítico. Diseñada para reforzar su liderazgo regional y contener la influencia china, esta estrategia ha generado resultados desiguales. Las tensiones diplomáticas con países como Nepal, Bangladesh o Sri Lanka evidencian los límites de una política exterior centrada más en la contención que en la cooperación efectiva. La falta de integración regional y la desconfianza de sus vecinos debilitan la posición de Nueva Delhi en un entorno geopolítico cada vez más competitivo.
En paralelo, los conflictos armados están siendo transformados por una nueva innovación tecnológica: los drones terrestres. Su uso intensivo en la guerra de Ucrania marca un punto de inflexión en el campo de batalla. Estos sistemas no tripulados permiten transportar suministros, evacuar heridos y realizar misiones de combate con menor riesgo humano. Al igual que los drones aéreos, los vehículos terrestres anuncian una revolución militar que redefinirá las estrategias bélicas del siglo XXI.