La OTAN cumple 77 años en un contexto de creciente incertidumbre estratégica y tensiones internas. Las amenazas de Donald Trump de retirar a Estados Unidos han reavivado el debate sobre la solidez de la Alianza Atlántica, poniendo en cuestión el principio de defensa colectiva que la sustenta. Aunque su salida no depende únicamente del presidente, el mensaje político debilita la credibilidad del bloque.
En paralelo, Europa comienza a plantearse una mayor autonomía en materia de seguridad, consciente de su dependencia histórica del paraguas militar estadounidense. Este escenario alimenta la percepción de que la OTAN atraviesa uno de sus momentos más bajos desde el final de la Guerra Fría.
España se mantiene como un socio leal, aunque con matices. Su papel combina el compromiso con la organización y una postura prudente respecto al aumento del gasto militar y la participación en conflictos. En un entorno global cada vez más inestable, la OTAN sigue siendo necesaria, pero su liderazgo ya no resulta incuestionable.