El reciente reconocimiento de Palestina como Estado por parte de países como Reino Unido, Canadá, Australia y Francia es un gesto simbólico importante, pero plantea preguntas clave: ¿es viable hoy un Estado palestino? La Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha perdido legitimidad interna, mientras que grupos como Hamás generan rechazo internacional. ¿Quién lideraría este proyecto estatal? ¿Podría la comunidad islámica asumir un rol más activo? Su pasividad histórica en este conflicto resulta llamativa.
Paralelamente, la Asamblea General de la ONU reabre el debate sobre su vigencia. A 80 años de su fundación, su estructura refleja un mundo post-Segunda Guerra Mundial que ya no existe. Con un Consejo de Seguridad paralizado por vetos, surgen voces que piden reformarla, deshacerla o transformarla radicalmente. La ONU sigue siendo necesaria, pero su forma actual parece insuficiente para los desafíos globales del siglo XXI. El futuro exige algo más que discursos y símbolos.