Gabriel Escarrer, CEO de Meliá.

Cuba pasa factura a Meliá, que gana un 55,5% menos hasta septiembre

Meliá Hotels International ha obtenido un resultado neto consolidado atribuido de 67,1 millones en los nueve primeros meses del año, un 55,5 % inferior a ese periodo de 2025, debido al impacto del cese de operaciones en Cuba, según los resultados hechos públicos este martes por la compañía.

El impacto de las “actividades interrumpidas” tras la salida de Cuba está cuantificado en 79,8 millones de euros.

Los ingresos sin plusvalías en los primeros nueve meses del año ascendieron a 1.707 millones, un 7,3 %, según la hotelera que lo atribuye a «un desempeño globalmente positivo», y a pesar del cierre temporal por reposicionamiento de un hotel tan importante como el Gran Meliá Don Pepe.

La evolución positiva se refleja en el ingreso medio por habitación, el RevPAR, que se incrementó un 16,5 % en el acumulado hasta septiembre, «acusando el cambio de perímetro resultante del cese de operaciones en Cuba», precisa la hotelera mallorquina. Si se excluye dicho efecto, el incremento del RevPAR global en moneda constante habría sido del 7,6 % en los nueve primeros meses, gracias a una mejora equilibrada de los precios y la ocupación.

En los nueve primeros meses, el resultado bruto de explotación, ebitda sin plusvalías, ha ascendido a 443 millones, un 3,2 % mayor que en el mismo periodo de 2025.

Los datos indican que Meliá Meliá «capitaliza las tendencias de la demanda turística, gracias a su estrategia y su liderazgo en segmentos clave, y reafirma la fortaleza de su negocio subyacente y las previsiones positivas para el ejercicio», según la hotelera.

Temporada de verano

En cuanto a los datos del tercer trimestre, los ingresos consolidados excluyendo plusvalías se han incrementado en un 7,7 % hasta 659,6 millones, gracias a la temporada positiva de verano y al aumento del número de habitaciones disponibles en propiedad y alquiler del 3,2 %.

El resultado consolidado ha sido de 89,4 millones, un 0,2 % más alto; y el ebitda sin plusvalías de 198,3 millones, un 4,1 % superior, a pesar del impacto de 5,8 millones por la reapertura reciente del Paradisus Cancún y la reforma del Gran Meliá Don Pepe. El cambio de alquiler a gestión del hotel Innside NuevaYork ha implicado un menor ebitda en 3,1 millones en el tercer trimestre.

El RevPAR ha subido un destacado 25,9 % en el tercer trimestre (el 7,5 % si se excluye el cese de operaciones en Cuba).

Meliá ha firmado 20 nuevos hoteles, sumando 4.500 habitaciones a su catálogo, y ha abierto 17 hasta la fecha.

Mantiene su objetivo para el ejercicio de firmar hasta 40 nuevos hoteles con más de 8.400 habitaciones aproximadamente y llegar a 24 aperturas, que aportarán 3.300 habitaciones durante este año.

En cuanto a las perspectivas, las reservas registradas en libros para el tramo final del año superan en doble dígito las registradas el año anterior.

Expectativas de Meliá

La hotelera mantiene la expectativa de un crecimiento del RevPAR de un dígito alto para el conjunto del año, respaldado por «el sólido desempeño operativo en España, que compensa parcialmente una evolución más débil en México, donde la reapertura de Paradisus Cancún coincide con un entorno de mercado exigente».

El ebitda del conjunto del año se verá afectado por la transición de Innside New York de arrendamiento a gestión, con un impacto de 7,4 millones en el segundo semestre. Esta operación reduce la exposición de Meliá a rentas fijas y mejora el perfil de riesgo del grupo, sin impacto en la generación de caja porque sigue percibiendo honorarios de gestión.

Deuda neta de Meliá

La deuda neta se situó a final de septiembre en 2.102,9 millones, que supone una reducción de 98 millones respecto a 2025, mientras la deuda neta financiera excluyendo arrendamientos se incrementó en 67,6 millones en el mismo periodo, hasta los 846,2 millones.

La hotelera reafirma su compromiso de mantener un ratio de endeudamiento estable en el entorno de 2 a 2,5 que le dote de la necesaria flexibilidad para aprovechar oportunidades de crecimiento y reposicionamiento de hoteles.

Las tendencias estructurales de la demanda, centradas en el lujo, las experiencias y los atributos superiores, avalan las grandes apuestas estratégicas de Meliá por el segmento premium y de lujo y por el reposicionamiento de sus hoteles.

El presidente y consejero delegado de Meliá Hotels International, Gabriel Escarrer Jaume, considera que la evolución de la cadena los nueve primeros meses confirma la fortaleza del negocio «y el acierto de la transformación estratégica emprendida por la compañía», según una nota de Meliá.

Destaca la resiliencia de la compañía y «la fortaleza del negocio subyacente a pesar de circunstancias excepcionales experimentadas en el periodo, como el impacto derivado del cese de operaciones en Cuba, los retos que continua afrontando un destino como México, los cierres temporales por reforma de algunos de los hoteles más relevantes, y un entorno de inflación todavía exigente». 

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