Detectan colisiones de estrellas de neutrones

Detectan colisiones de estrellas de neutrones

El Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser (LIGO) y el detector Virgo registraron el pasado 25 de abril ondas gravitacionales de lo que parece ser un choque entre dos estrellas de neutrones, los densos remanentes de estrellas masivas que explotaron previamente. 

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Al día siguiente, la red LIGO-Virgo descubrió otra fuente que puede ser el resultado de la colisión de una estrella de neutrones y un agujero negro, evento nunca antes visto, o bien otra fusión de dos estrellas de neutrones, según ha informado la Universidad de las Islas Baleares (UIB), que participa en el proyecto de investigación.

Los detectores gemelos de LIGO -uno en Washington y otro en Luisiana, en los Estados Unidos- junto con Virgo, ubicado en el Observatorio Gravitacional Europeo (EGO) en Italia, reanudaron sus operaciones el 1 de abril, después de someterse a una serie de mejoras para aumentar su sensibilidad a las ondas gravitacionales.

Cada detector examina ahora mayores volúmenes del universo que antes, buscando eventos extremos tales como choques entre agujeros negros y estrellas de neutrones.

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En estos días, además de los dos nuevos candidatos que involucran a las estrellas de neutrones, la red LIGO-Virgo ha visto tres probables fusiones de agujeros negros.

En total, desde que la primera histórica detección directa de ondas gravitacionales en 2015, la red ha descubierto pruebas de dos fusiones de estrellas de neutrones, 13 de agujeros negros y una posible fusión de estrellas de neutrones de agujeros negros.

El Grupo de Física Gravitacional de la UIB es el único grupo español que ha participado en todas las detecciones.

Los investigadores de la UIB están llevando a cabo un amplio programa científico para estudiar las ondas gravitacionales emitidas por agujeros negros y estrellas de neutrones.

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Los modelos de la señal de onda gravitacional provenientes de la fusión de agujeros negros son una parte esencial del proceso de análisis de datos, y la UIB participa en el desarrollo de uno de los dos modelos clave utilizados hasta ahora.

La UIB ha explicado que, cuando dos agujeros negros chocan, deforman el tejido del espacio y el tiempo, produciendo ondas gravitacionales.

Cuando dos estrellas de neutrones chocan, no sólo envían ondas gravitacionales sino también luz, de manera que los telescopios sensibles a las ondas de luz a través del espectro electromagnético pueden ser testigos de estos ardientes impactos junto con LIGO y Virgo.

Se estima que el choque de estrellas de neutrones del 25 de abril, apodado S190425z, ocurrió a unos 500 millones de años-luz de distancia de la Tierra. Sólo una de las dos instalaciones gemelas de LIGO captó su señal junto con Virgo (LIGO Livingston fue testigo del evento, pero LIGO Hanford estaba desconectado).

Debido a que sólo dos de los tres detectores registraron la señal, las estimaciones de la ubicación desde la cual se originó no fueron precisas, dejando a los astrónomos observar casi una cuarta parte del cielo en busca de la fuente.

En cuanto a la posible colisión entre la estrella de neutrones del 26 de abril y el agujero negro (conocido como S190426c), se estima que tuvo lugar aproximadamente a 1.200 millones de años-luz de distancia.

Fue visto por las tres instalaciones de LIGO-Virgo, lo que ayudó a estrechar su ubicación a regiones que cubrían alrededor de 1.100 grados cuadrados, o alrededor del 3 % del cielo total.EFE