‘En la Universidad catalana hay tres grupos: Los nacionalistas, los filonacionalistas y los que no dicen nada por temor a estos dos grupos’

‘En la Universidad catalana hay tres grupos: Los nacionalistas, los filonacionalistas y los que no dicen nada por temor a estos dos grupos’

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JMF: ¿Cómo ves la UAB y por ende la universidad catalana?

Rafael Arenas: Hay que diferenciar varios planos. Desde un punto de vista académico la UAB es una Universidad excelente. Estoy muy satisfecho de formar parte de ella desde hace más de 20 años. Hay entusiasmo, iniciativa, flexibilidad, se facilita la participación en proyectos, hay preocupación por la calidad de la docencia y de la investigación, contactos internacionales. No por casualidad es una de las 200 mejores Universidades del Mundo, que puede parecer poco a quien no esté en el mundo académico, pero que es una posición muy buena. Solamente en Estados Unidos hay del orden de 5.000 universidades, lo que quiere decir que la UAB está quizás en el 1% superior de Universidades de todo el Mundo. En esta situación están también la UB y la UPF, que son siempre de las mejores Universidades de España en todos los rankings. Por ahí vamos bien. Desde otras perspectivas la valoración puede ser distinta.

JMF: Trabajé en ella, y tengo claro que eso iba por facultades, la mia, Pedagogía, desgraciadamente fue de capa caída.

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Rafael Arenas: No la conozco.

JMF: ¿Es realmente tan ‘nacionalista’ la Universidad catalana?

Rafael Arenas: Sí. A veces digo que en la Universidad catalana hay tres grupos: Los nacionalistas, los filonacionalistas y los que no dicen nada por temor a que se le echen encima los otros dos grupos. De los que abiertamente nos proclamamos contrarios al nacionalismo hay pocos. No creo que lleguemos ni a la categoría de grupo. Esto implica que desde una perspectiva institucional el sesgo nacionalista es muy evidente y lo peor es que está tan asumido que algunos te lo niegan porque no son ni siquiera conscientes de ello.

JMF: En mi época la Universidad era contestataria, difícil de controlar desde el poder político.  ¿Qué ha pasado?

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Rafael Arenas: Desde que la conozco, el año 1996, ha sido siempre así. El nacionalismo, a veces en forma de catalanismo, ha sido siempre hegemónico. Había sus disputas entre filoconvergentes y filosocialistas, pero sin salirse del marco catalanista.

JMF: Yo me fui poco antes de esa época.

Rafael Arenas: Antes de eso no sé cómo era.

JMF: ¿Es reflejo de la sociedad o al revés?

Rafael Arenas: No, no es un reflejo de la sociedad, es reflejo, y un elemento más del régimen nacionalista. La sociedad es mucho más plural, pero el nacionalismo, como todo régimen, pretende controlar lo más visible y las instituciones que articulan la sociedad. De esa manera, por ejemplo, si pensamos en estudiantes y profesores (por ir a la Universidad) probablemente habrá casi tantos nacionalistas como no nacionalistas, pero en los órganos de gobierno, en lo que tiene visibilidad, tan solo están presentes los que no se visibilizan como no nacionalistas. Es decir, el pensamiento nacionalista o es apoyado directamente o es tolerado, mientras que cualquier planteamiento no nacionalista es simplemente impensable. Este control de las instituciones acaba teniendo también reflejo en la sociedad.

JMF: La sociedad se mueve por ideas, ¿son las nacionalistas las que impregnan ahora Cataluña?

Rafael Arenas: Sí, ahora y desde hace décadas. No hay que olvidar que el catalanismo es también nacionalismo y no sé cuándo Cataluña no estuvo impregnado por alguna de sus formas.

JMF: Hay focos de pensamiento que eleven el nivel a temas más ‘modernos’?

Rafael Arenas: ¿En la Universidad?

JMF: Si, y en general en el ámbito del pensamiento.

Rafael Arenas: Hay una reacción, sí. Hay grupos, iniciativas (CLAC, ‘Universitaris per la convivència’, en su día Puerta de Brandemburgo, las distintas sectoriales de SCC, Club Tocqueville, etc) que aportan aire fresco. Presentaciones de libros que sirven para lanzar ideas. Sí, hay una reacción a décadas de monotema nacionalista. Afortunadamente.

JMF: Y ¿cómo recibe la sociedad este ‘aire fresco’?

Rafael Arenas: Siete millones de catalanes es mucha gente, así que hacer una descripción general es complicado. Creo que lo que se ha hecho es romper el monopolio nacionalista. Hace tan solo diez años o menos cualquier planteamiento abiertamente escéptico con el catalanismo era una rareza. La imagen “oficial” era que Cataluña era catalanista y punto.

JMF: Y los medios de comunicación, ¿dan visibilidad a esto?

Rafael Arenas: Ahora esto ya no es así; pero los medios de comunicación, como apuntas, todavía no lo han asimilado y no solo los medios de aquí. Por ejemplo, me parece muy significativa la posición de la SER. Parecería que la SER debería ser receptiva a esto, y sin embargo no lo es. Cuando fui Presidente de SCC no me entrevistaron ni una sola vez y, por ejemplo, cuándo sale el tema del adoctrinamiento en las escuelas su mantra es que se trata de anécdotas que no pueden ser elevadas a categoría. Lo pongo como ejemplo, pero hay otros medios que todavía no asumen que contemporizar con el nacionalismo es un error y que ha de darse visibilidad a líneas de pensamiento alternativas. Parecen atenazados por la caricatura según la cual todo lo que no es nacionalista es facha.

JMF: ¿Te crees lo del 0,2% de ‘adoctrinamiento’ en los textos escolares de la ministra?

Rafael Arenas: No sé de dónde se ha sacado esa cifra pero entrar en ese tipo de argumentos me parece una barbaridad. Es que un 0,0002 por ciento ya sería una barbaridad. ¿Nos imaginamos que la Ministra dijera que tan solo un 0,2% de los libros escolares tienen afirmaciones fascistas?

JMF: Dice que el dato proviene del ‘gremio de editores’ y el gremio lo ha negado…

Rafael Arenas: Hay informes sobre los que la Ministra no quiere hablar, como el que preparó la AEB y SCC y el propio informe de la Alta Inspección de Educación. Para mí la Ministra no tiene ninguna credibilidad.

JMF: Informes de la propia ‘Alta Inspección’ del Estado hace 20 años que ya eran alarmantes…

Rafael Arenas: Cuando se siente a comentar las 300 páginas del Informe de AEB/SCC hablamos.

JMF: ¿Por qué piensas que no se toman en serio este problema?

Rafael Arenas: Es un tema molesto por varias razones. ¿Cómo van a asumir que durante décadas han estado haciendo de facilitadores de un sistema que ha supuesto adoctrinamiento y perjuicios para los niños castellanohablantes (por la inmersión)? ¿Te los imaginas ahora diciendo: es verdad, la inmersión no era buena y delante de nuestras narices se produjo adoctrinamiento escolar? Han ido demasiado lejos como para rectificar. Y no hay que olvidar que el PSC es corresponsable de lo que está pasando en Cataluña. Es por eso que no tengo muchas esperanzas de que el PSOE acabe asumiendo la realidad.

JMF: Pero en teoría podría haber lo que llaman ‘inmersión’ que no lo es, sin adoctrinamiento, ¿no?

Rafael Arenas: Sí, inmersión y adoctrinamiento son dos temas diferentes aunque están vinculados, porque el fin de la inmersión es político y, por tanto, en sí mismo ya una forma de adoctrinamiento.

JMF: ¿Cómo ves el juicio?

Rafael Arenas: Estamos empezando, es pronto para saber en qué quedará. De momento el respeto a los derechos de los acusados es exquisito. Pero no creo que se puedan sacar muchas más conclusiones hasta que no comience el interrogatorio a los testigos.

JMF: ¿Es normal esta exquisitez en los juicios?

Rafael Arenas: Me parece que no. El otro día comentaba en broma que si fuera abogado penalista llevaría un vídeo con las intervenciones de Marchena en el juicio y cada vez que tuviera un juicio en un Juzgado de lo Penal pediría que pasaran el vídeo y le diría al Juez: “Quiero para mi acusado exactamente el mismo trato que aquí Marchena está dando a los líderes nacionalistas”.

JMF: Pero esa exquisitez es buena, ¿no?

Rafael Arenas: Sí, claro, es buena. Creo que esa debería ser la norma.

JMF: Coincido contigo, la norma siempre. ¿Habrá un antes y un después de la sentencia sea cual sea?

Rafael Arenas: Sí porque hay unos cuantos debates jurídicos relevantes. Sobre todo en lo que se refiere a la interpretación del delito de rebelión.

JMF: ¿Cuál más?

Rafael Arenas: También sobre el delito de sedición, que ha tenido muy poca (o ninguna) aplicación práctica y luego hay un tema probatorio, ¿cómo vincular a los líderes con una violencia que ellos directamente no ejercieron? Y también hay cosas más técnicas, por ejemplo sobre la competencia del Tribunal Supremo. La conexión entre distintas causas y la forma en que esto puede afectar a los derechos de defensa no solamente la Sentencia del Tribunal Supremo, sino también la de la Audiencia Nacional y la de otros órganos jurisdiccionales más la del Tribunal Constitucional si se produce y la del Tribunal de Estrasburgo configurarán un corpus jurídico que será objeto de estudio por décadas.

JMF: Habéis formado un grupo de análisis, ¿es para estudiar eso?

Rafael Arenas: En principio de momento solo el juicio ante el Supremo. Lo otro es más bien materia para varias tesis doctorales.

JMF: La ultima huelga general pinchó…, ¿es esto significativo de un cambio en la sociedad catalana?

Rafael Arenas: Ya las protestas del 21-D fueron menores de lo esperado. La gente ya no está mayoritariamente para salir a la calle a montarla y ahora son menos también los activistas. Hace año y medio tenían más capacidad de mover gente para estas cosas. La duda es cómo se reflejará esto en las urnas, porque son dinámicas diferentes.

JMF: ¿Hay espacio político para el catalanismo llamado ‘moderado’ o esto es un invento que no existe?

Rafael Arenas: Supongo que acabará apareciendo ese espacio, pero las cosas ya no serán como antes. Su espacio será menor, no hegemónico cómo llegó a ser porque siempre habrá un grupo de independentistas y otro de personas que rechazan no solamente el independentismo sino el catalanismo que nos ha llevado hasta aquí.

JMF: ¿División social eterna entonces entre sí o no al nacionalismo?

Rafael Arenas: No veo alternativa. Siempre estuvo ahí, aunque oculta. Una de las primeras cosas que percibí cuando llegué a Cataluña es que había un conflicto latente irresoluble entre quienes creían que para ser auténticamente catalán tenías que abrazar el catalanismo y quienes pensaban que se podía ser 100% catalán sin ser catalanista. En la época del oasis catalán eso estaba disimulado porque el segundo grupo asentía al “consenso catalanista”, pero eso ahora está roto y no veo al segundo grupo callando.

JMF: ¿Cómo se supera este dilema?

Rafael Arenas: Hablando. Es muy importante que todos asumamos que compartimos una tierra y unas instituciones y que hay que llegar a acuerdos de convivencia. Siempre que tengo ocasión lo digo. Lo que pasa es que los nacionalistas no reconocen a los catalanes no nacionalistas como interlocutores y así no resolveremos nada.

JMF: Y, ¿educando?

Rafael Arenas: Educando. Bueno, es que una de las cosas de las que hay que hablar es de la escuela, claro. No podemos consentir que sea un instrumento catalanista. Todos tenemos que estar cómodos con lo que en ella se transmite, pero los nacionalistas no quieren poner ese tema en la mesa. Rechazan el diálogo de una manera frontal.

JMF: Gracias Rafael, quedan muchos temas abierto para la próxima conversación, un abrazo y ánimo.

Rafael Arenas: Gracias! Abrazos.