El bótox reduce el dolor de las migrañas crónicas en el 80% de pacientes

El bótox reduce el dolor de las migrañas crónicas en el 80% de pacientes

Cerca del 80% de los pacientes con migraña crónica tratados durante un año con toxina botulínica, comercializada con el nombre de bótox, han mostrado más de un 50% de reducción en el número de dolores de cabeza por mes, también de su intensidad y de medicación complementaria.

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Son datos que se desprenden de un estudio presentado por el Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN) para analizar, en la práctica clínica diaria, la eficacia de la toxina botulínica como tratamiento de la migraña crónica, en el que han reclutado a casi un millar de pacientes.

Unos 1,5 millones de personas en España padecen migraña crónica, es decir, experimentan dolor de cabeza más de 15 días al mes.

El trabajo, en el han participado 13 centros españoles y que ha sido publicado en el ‘European Journal of Neurology’, también tenía como objetivo conocer el impacto de este tratamiento en la disminución de la discapacidad y en el consumo de medicamentos y recursos sanitarios por parte de estos pacientes.

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Según explica la SEN un comunicado, la toxina botulínica ya se ha generalizado como uno de los tratamientos con mayor evidencia para la migraña crónica pero los expertos querían evaluar su efectividad en el contexto clínico español.

Así, querían comprobar qué tipos de pacientes son los que obtienen los mejores resultados con este tratamiento y cómo podrían ayudarles a disminuir la discapacidad que provoca esta enfermedad.

Para ello, se registraron los días de dolor de cabeza durante doce meses, la intensidad, la medicación sintomática administrada, las visitas a urgencias y los días de discapacidad de los pacientes a los que se les suministró la toxina.

Los resultados han mostrado que más del 66 % de los pacientes han respondido de forma positiva al tratamiento en los primeros tres meses y que, tras un año de tratamiento, casi el 80 % de los pacientes con migraña crónica han mostrado más de un 50 % de reducción en el número de dolores de cabeza por mes.

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Además, en todos esos casos se han la intensidad de los dolores y el uso de tratamientos y medicación complementaria.

Los expertos han demostrado que las posibilidades de que este tratamiento sea eficaz aumentan cuanto menos tiempo pasa entre el momento en que se cronifica la migraña y el inicio del tratamiento.

De esta forma, los pacientes que llevan menos tiempo sufriendo esta enfermedad, los que manifiestan menos días de discapacidad por mes y un dolor de cabeza más leve tienen más oportunidades de responder de forma positiva al tratamiento con toxina botulínica.

Solo un 12% de los pacientes presentaron eventos adversos después de la primera dosis, de los cuales el 10 % fueron leves; después de 12 meses, el 95 % de los pacientes no informaron de eventos adversos, “lo que sugiere que la exposición continua mejora la tolerabilidad”.

Tal y como explica la SEN, el estudio constata que ya se produce un cambio en la frecuencia y gravedad de los dolores de cabeza justo después de la primera dosis de toxina botulínica y que la mejoría continúa en las siguientes.

Además, según subraya la coordinadora del Grupo de Cefaleas de la SEN, Patricia Pozo, el continuar con el tratamiento aumenta el porcentaje de pacientes que muestran “una excelente” respuesta al mismo: “de casi un 20 % en los primeros tres meses a casi el 30 % al año”.

En este sentido, Pozo afirma que por eso, los resultados indican la importancia de continuar el tratamiento más allá de la primera dosis, “incluso cuando no sea inicialmente extraordinariamente efectiva”.

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