Tu salud puede depender de las etiquetas

Tu salud puede depender de las etiquetasetiquetas

A menudo las etiquetas de los alimentos no nos dicen la verdad claramente. Ya sea porque juegan con las palabras o porque omiten información de verdad interesante para el consumidor.

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Las etiquetas de los alimentos tienen un papel fundamental para la salud de los consumidores. El etiquetado es muy importante, por ejemplo, para las personas con intolerancias o alergias.

Deben aparecer todos los ingredientes en orden de mayor a menor cantidad utilizada. Los alérgenos deben indicarse de forma destacada.

El problema son los resquicios legales que permiten a determinadas compañías hacer uso de estrategias de etiquetado cuanto menos dudosas o con carácter manipulador.

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Vamos a descubrir los trucos de etiquetado más habituales:

* En la relación de ingredientes, nombrar el código de un aditivo y no especificar de qué aditivo se trata (E-129, E-402).

* Incluir frases ocurrentes que insinúan determinado beneficio para la salud sin que este haya sido realmente demostrado.

* Poner “FRESA” en grande y en letra pequeña “sabor a” sin que por supuesto el producto contenga la más mínima cantidad de fresa real.

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* Incluir en los ingredientes una mínima cantidad de producto natural y decir en el frontal de la etiqueta, por ejemplo: “Zumo Aloe Vera”, cuando realmente es un producto químico y de Aloe Vera lleva un 0,02%.

NO LEER LAS ETIQUETAS PUEDE PERJUDICAR TU SALUD

¿Natural de bote? Vamos a ver un ejemplo.

Natural: Elemento que se halla en la naturaleza, o que no ha sido sometido a mezcla o elaboración.

Si observamos los ingredientes de una marca de paté que en teoría se ha vendido en el etiquetado como “natural”, podremos ver: Lomo de atún (38%), puré de patata, leche desnatada, aceite vegetal de girasol (14%), fécula de patata, sal, proteína de soja, aroma y vinagre.

Los ingredientes son correctos y transparentes; pero sin embargo, este paté está sometido a mezclas y procesos industriales; solo por eso la marca no debería promocionarlo como “Sólo Natural”.

¿Etiqueta trampa, tal vez?

Producto casero. ¿De casa de quién?

Cuando nos dicen casero, nos imaginamos, por ejemplo, un postre hecho por una persona con todo el cariño y de manera artesanal. Por eso cuando vemos esta palabra en el envase de una cuajada o de unas natillas industriales, todas las alarmas se encienden. ¿Cómo pueden unos polvos que llevan aditivos alimentarios llamarse caseros?

¿De verdad creen que nos lo creemos? Muchos ya no lo hacemos y sabemos lo dañinos que son los aditivos alimentarios artificiales.

Un consejo que nos da Miguel Ángel Ruiz Novo desde Solnatura: “Siempre abre los ojos. Los productos realmente caseros no los vas a encontrar en el supermercado convencional. Puede que estén ricos, no lo dudamos, pero decir casero no significa que lo sean.”

Si bien es cierto que, como hemos comentado, muchos etiquetados están diseñados de manera que contienen información poco comprensible y a veces con cierta trampa, es nuestra responsabilidad cualquier perjuicio que nos suponga el no haber leído bien un etiquetado. Al fin y al cabo, si estamos informados en el tema y leemos los ingredientes de los productos que vamos a comprar, no existirá la condición de sentirnos manipulados o engañados.

Así que por favor:

LEE LA ETIQUETA Y APRENDE A ELEGIR BIEN LO QUE VA A NUTRIR TU CUERPO.

Te dejo con esta frase de Cicerón:

“ Nada es más hermoso que conocer la verdad, y nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad.”