Cómo cancelar un vuelo que ya pagaste

Cómo cancelar un vuelo que ya pagaste

A la hora de planificar unas vacaciones, el procedimiento en la mayoría de hogares suele ser el siguiente: elegir destino y buscar con bastante antelación el vuelo más barato que nos lleve hasta él. A partir de ahí, se busca el alojamiento, se elaboran las rutas y se van concretando todos los pormenores del viaje.

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En ocasiones, son las ofertas de las propias areolíneas las que determinan los destinos vacacionales. Abrir una web de reservas y escoger el vuelo más barato sin prestar demasiada importancia al destino se está convirtiendo en una práctica habitual. El factor precio es determinante; lo importante es conseguir un billete económico y volar.

Pero esta forma de viajar, vinculada a los vuelos low cost, puede tener sus inconvenientes. Si por alguna circunstancia el cliente no puede tomar el avión, lo más probable es que pierda el dinero del billete. Cancelar un vuelo ya pagado no es fácil. El blog de finanzas de Monedo Now, líder en préstamos online, ofrece consejos a los consumidores sobre la forma de abordar el tema. Son aspectos a considerar, porque aunque el vuelo se haya pagado a un buen precio, a nadie le gusta tirar el dinero.

Política de cancelación: lo primero que hay que estudiar

Cuando vemos un billete de avión barato, nos tiramos de cabeza sin leer la letra pequeña. Pensamos que todo va a ir bien y que el viaje está asegurado, pero existen multitud de circunstancias que pueden hacer variar los planes. Por eso es importante prestar atención a las denominadas políticas de cancelación.

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Cada compañía establece sus propias reglas pero, por lo general, en los vuelos low cost no existe la posibilidad de recuperar el precio del billete. Si el viajero no puede tomar el avión, pierde el dinero. Determinadas aerolíneas reembolsan el importe cuando la cancelación se debe a fuerza mayor, como la muerte de un familiar directo, pero es preciso presentar algún documento acreditativo (certificado de defunción, etc.). Si la cancelación es por cualquier otra causa, como un simple cambio de planes, no hay posibilidad de recuperar el dinero.

Para evitar situaciones de este tipo, existe la posibilidad de comprar un billete de avión con tarifa flexible que contemple la opción del reembolso. En este caso, ya no hablamos de billetes low cost, sino de tarifas algo más caras, pero pueden salir a cuenta. Perder el dinero en un vuelo muy barato igual no importa demasiado, pero en trayectos más caros sí conviene ser precavido.

De todas maneras, aunque adquiramos una tarifa flexible y se devuelva el importe, es posible que la compañía se cobre unos gastos de cancelación. De esta manera, el reembolso no sería total. Conviene pues estudiar bien la maniobra, porque si sumamos el gasto extra del billete flexible con los posibles gastos de cancelación, igual la compra no sale tan a cuenta.

Reclamar la parte de los impuestos

Cuando compramos un billete de avión, una parte de la tarifa se va al estado en concepto de tasas. En caso de no poder volar, ese importe se podría reclamar, dado que el viaje no se ha realizado. Pero estamos de nuevo en una disyuntiva: ¿vale la pena reclamar esas tasas o es mejor olvidarse del asunto? En la mayoría de casos, la reclamación no compensa porque la gestión no es gratis; de nuevo se van a aplicar las políticas de cancelación y eso cuesta dinero.

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Seguros de viajes, ¿sí o no?

Una buena opción para no perder el dinero del billete en caso de no poder volar es contratar un seguro de viajes. Este tipo de póliza suele cubrir la cancelación de un viaje, pero hay que leer con atención la letra pequeña antes de decidir. Por lo general, los supuestos que cubre el seguro son de nuevo cancelaciones por fuerza mayor, como un fallecimiento, enfermedad, citación judicial o algún motivo laboral. Los viajes no realizados sin justificación no entraría en la póliza y el dinero se perdería.

Conviene, pues, estar muy atentos a la hora de firmar para no llevarse sorpresas. No sería la primera vez que una pareja a punto de separarse se ve obligada a compartir viaje para no perder unos billetes comprados con mucha antelación.

¿Y si quien cancela es la propia compañía?

En estos casos, es la compañía la que debe encontrar una solución, ya sea reembolsando el dinero al viajero o recolocándolo en otro vuelo. En estas situaciones, el viajero elige la solución que más le conviene y podría tener derecho a alguna compensación económica. En todo caso, y como recomienda el Ministerio de Turismo e Industria, conviene guardar los recibos de posibles gastos derivados de la cancelación, como alojamiento en algún hotel, comidas, etc.

Existen dos supuestos en los que la compañía no se haría cargo de nada:

  • Suspensiones de vuelos por causas excepcionales, como meteorología, etc.
  • Suspensión de un vuelo con aviso previo de dos semanas y recolocación del viajero.

Las cancelaciones por huelgas no se consideran causa excepcional y el viajero tiene derecho a ser indemnizado.

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