En Europa prácticamente el 100% de los vehículos comercializados por fabricantes chinos son eléctricos, en España en cambio, destacan los de gasolina, que suponen un 38% de las ventas. Seguidos estos, por los híbridos enchufables con un 27%. Los 100% eléctricos se sitúan en cuarta posición, con un 17%. Esto, según Jaime Barea, presidente de Ganvam, se corresponde con factores estructurales del mercado español.
La evolución de estas compañías en Europa se sustenta en una estrategia industrial que ha ido evolucionando con los años. En un primer momento, imitaron las formas de las compañías europeas, pero con el paso del tiempo han puesto en valor la marca made in China. Es decir, los consumidores reconocen la evolución de la industria china. Valorando su potencial en el mercado de los eléctricos por encima de compañías europeas o estadounidenses, explica Luis Murias, director de DAT Ibérica
Entre las principales mejoras de la industria automotriz china se encuentra el incremento de la seguridad de los vehículos. De los nuevos modelos, al menos 19 han conseguido el sello de máxima seguridad de la Unión Europea. Otros aspectos que valoran los consumidores son las garantías que ofrecen las firmas, situándose la media entre los 6 y 8 años.
Aun así, los expertos sostienen que todavía existen ciertos riesgos que las compañías chinas deben afrontar. El primero de ellos es la importancia del momento postcompra: la complejidad logística de acceso a las piezas hace que los tiempos de espera en las reparaciones superen en semanas —o incluso más de un mes— a los de los constructores tradicionales. Otro de los principales inconvenientes es la falta de datos fiables que certifiquen la durabilidad de los coches y sus componentes.
Durante la presentación también ha destacado la retención de valor de los vehículos chinos. Pasados tres años, los automóviles conservan el 60,73% de su valor inicial.
