En Capital Intereconomía, hablamos con Javier López, CEO de SilverGold Patrimonio, sobre el ecosistema de los metales preciosos. Este ecosistema se ve afectado por la situación socioeconómica, geopolítica, etc. Uno de los aspectos importantes son los costes de producción, por ejemplo, para metales como el paladio, el platino o el rodio, que dependen mucho de los tipos de interés y de la inflación, puesto que si aumentan los costes, los márgenes se reducen y la minería es bastante costosa. Si no va acompañado de una posibilidad de aumento de precios, la demanda decae de ese tipo de metal. Con respecto al oro y la plata es un mercado más estable.
Desde SilverGold nos explican algunos de los costes como son los costes de lingotado, de conformado y de certificado, están disminuyendo, con lo cual se puede aplicar menos margen de costes a lo que cuesta realmente sobre el precio de la cotización. Esto hace que se reduzcan los costes para el cliente final. Los costes mas habituales suelen ser cuando llega a la refinería, llega en bruto, entonces hay que refinarlo, luego afinar, luego tienes que convertirlo en un metal considerado de inversión.
Después tienes que volcarlo y hacer los tamaños correspondientes. Hay que certificar que hay una entidad que certifica que lo que hay ahí es oro, la pureza y el peso.