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El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, advirtió hoy, durante la homilía de la festividad de San Pedro Regalado, del “riesgo de la corrupción” en una sociedad y un sistema cultural que, a su juicio, realizan “un elogio permanente del dinero, la sexualidad sin vínculos y el empoderamiento individual”.
En una celebración marcada por referencias a la actualidad social, económica y política, Argüello apeló a la responsabilidad de dirigentes públicos, empresarios, trabajadores y ciudadanos para promover una relación “nueva y libre” con los bienes, los afectos y el ejercicio del poder, desde «la justicia”, “el bien común” y “la fraternidad”.
La homilía, pronunciada en la Catedral de Valladolid con motivo de la festividad del patrón de la ciudad, estuvo centrada en el valor de la santidad en el contexto actual y en su capacidad para ofrecer respuestas a problemas contemporáneos como la vivienda, la precariedad laboral, la desigualdad, la soledad o la polarización política.
“¿Y los que tienen sobre otros el poder que les da la democracia, ejercitan ese poder en obediencia a la justicia, a la Constitución y las leyes, a la dignidad de la vida humana, al bien común, a las necesidades de los pobres?”, se preguntó el arzobispo, quien añadió, “¿O el poder se convierte en un fin en sí mismo que hay que conservar a toda costa, por lo cual el adversario se transforma en enemigo?”.
Argüello vinculó además la corrupción política y económica con una “conjunción explícita o implícita” de “de codicia (lucro injusto), lujuria (placer sexual sin amor y cerrado a la vida) y soberbia (poder)”, y aseguró que, aunque las consecuencias “escandalizan”, la sociedad continúa “alimentando las causas”. “Tomamos medidas para paliar los efectos mientras seguimos alimentando las causas que hacen juego con una condición humana herida por el pecado”, afirmó.
Durante su intervención, el arzobispo utilizó ejemplos concretos relacionados con algunos de los debates sociales actuales, como el acceso a la vivienda o las condiciones laborales. “Hay problema de vivienda. Si yo soy titular de varias viviendas, si pongo en el mercado para alquilar alguna de ellas, me pregunto cuál ha de ser el precio adecuado de la renta; ¿será solo el criterio del mercado?”, planteó.
También aludió a la situación de trabajadores inmigrantes y a las condiciones salariales. “Si soy un empresario, ¿pago el salario justo o, por el contrario, acepto que, como hay una gran reserva de trabajadores en paro, de inmigrantes sin papeles y sin trabajo, puedo ofrecer salarios más bajos o pagar en negro?”, señaló.
La homilía incorporó además referencias a cuestiones como el consumo, el individualismo o la conciliación entre vida familiar y desarrollo personal. En relación con ello, defendió “la acogida de un hijo, aunque suponga estrecheces y esfuerzo”, y sostuvo que ese modelo de entrega “es un bien para nuestra sociedad”.
Argüello llamó igualmente a vivir “contracorriente” frente a dinámicas sociales basadas en “tener más y pasarlo bien a costa de lo que sea”, y defendió una “economía del compartir” y unas “alianzas que tejen vida social”.
La celebración de San Pedro Regalado coincide este año en el Año Jubilar diocesano dedicado a la santidad, concedido por la Santa Sede con motivo del tercer centenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo. Durante la homilía, Argüello recordó también las figuras de San Juan de la Cruz y Francisco de Asís como ejemplos de una santidad vivida en la entrega y vinculada a la defensa de los pobres, la fraternidad y el bien común.
El arzobispo concluyó invitando a los fieles a “alzar la mirada” y dejarse “atraer por la belleza” de una vida marcada por la misericordia, la pobreza, la obediencia y la fraternidad.


