V. Ruiz / ICAL
Cajaviva y la Fundación Caja Rural Burgos renovaron hoy, junto a la Fundación Atapuerca, el convenio de colaboración que permitirá financiar por cuarto año consecutivo la investigación de la paleontóloga Raquel Blázquez sobre la evolución de los cánidos en la península ibérica. La ayuda, dotada con 14.000 euros, dará continuidad a un trabajo centrado en los cambios morfológicos experimentados por los perros desde el Calcolítico hasta la Edad del Bronce y en la reconstrucción de la evolución de sus antepasados salvajes a partir de restos fósiles procedentes, entre otros yacimientos, de la sierra de Atapuerca.
Durante la firma del convenio, el director general de Cajaviva Caja Rural, Ramón Sobremonte, defendió la inversión en investigación como un elemento «fundamental» para el desarrollo económico a largo plazo y lamentó que España continúe por debajo de la media europea en gasto en I+D+i. En este sentido, explicó que el respaldo a proyectos como el de Blázquez pretende contribuir, además, a retener el talento joven vinculado a Burgos.
«Hablar de Atapuerca es hablar de investigación científica de primer nivel», afirmó Sobremonte, quien recordó que la colaboración entre la entidad financiera y la Fundación Atapuerca se mantiene desde hace casi dos décadas. Asimismo, destacó el impacto divulgativo del Sistema Atapuerca, que recibió cerca de 627.000 visitantes el pasado año, y avanzó una nueva colaboración para la edición de un libro cuyo contenido se dará a conocer próximamente.
Por su parte, el presidente de la Fundación Atapuerca, Antonio Miguel Méndez, enmarcó esta ayuda dentro de la apuesta histórica de la entidad por facilitar el trabajo de los equipos científicos y favorecer la formación de jóvenes investigadores. Recordó que desde la creación de la Fundación se han impulsado ayudas predoctorales de las que ya se han beneficiado un centenar de investigadores, de los que aproximadamente la mitad han alcanzado el grado de doctor.
Méndez subrayó además que uno de los principales retos actuales de la Fundación es garantizar el relevo generacional en la dirección científica del Proyecto Atapuerca y facilitar la transición hacia los nuevos codirectores. En ese contexto, consideró que el apoyo a investigadores como Raquel Blázquez resulta «fundamental» para asegurar la continuidad del proyecto científico.
En la misma línea, el codirector de Atapuerca José Miguel Carretero agradeció el esfuerzo realizado por la Fundación para facilitar ese relevo y aseguró que este tipo de ayudas son «clave» para obtener financiación en investigaciones que requieren largos periodos de trabajo. También destacó que Atapuerca constituye un enclave único porque permite desarrollar estudios multidisciplinares sobre un mismo registro arqueológico y paleontológico, lo que favorece la elaboración de tesis doctorales de gran calidad.
La beneficiaria de la ayuda, Raquel Blázquez, agradeció el respaldo recibido durante estos años, que le ha permitido continuar una línea de investigación centrada en comprender la evolución de los cánidos y los procesos de domesticación.
Su trabajo analiza las transformaciones sufridas por las mandíbulas de los perros desde el Calcolítico hasta la Edad del Bronce mediante restos hallados en distintos yacimientos peninsulares. Paralelamente, estudia algunos de los representantes más antiguos del linaje de los cánidos, como Canis mosbachensis, un antepasado del lobo actual que habitó la sierra de Atapuerca entre hace 1,2 millones y 400.000 años.
El análisis de 106 restos fósiles, principalmente dientes y fragmentos mandibulares recuperados en Sima del Elefante y Gran Dolina, ha permitido documentar una evolución progresiva hacia ejemplares de mayor tamaño y con adaptaciones dentales asociadas a una dieta más especializada en el consumo de carne, situando a Canis mosbachensis como una posible etapa intermedia entre los primeros cánidos y el actual Canis lupus.
La investigación también ha documentado diferencias entre los perros prehistóricos hallados en Atapuerca y otros yacimientos peninsulares mediante técnicas de morfometría geométrica, además de aportar evidencias sobre el papel que desempeñaban estos animales en actividades como la caza, el pastoreo o la vigilancia de rebaños. Parte de estos resultados han sido publicados en las revistas científicas ‘The Anatomical Record’ y ‘Journal of Archaeological Science: Reports’.
