¿Cuáles son los retos económicos del nuevo Gobierno?

¿Cuáles son los retos económicos del nuevo Gobierno?

Una deuda pública cercana al 100 % del PIB, una tasa de paro que duplica la media europea y el progresivo envejecimiento de la población son los principales retos económicos a medio plazo que se va a encontrar el próximo Gobierno, que además llega en un momento de desaceleración del crecimiento.

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El elevado nivel de deuda pública, que en 2018 cerró en el 97,1 % del producto interior bruto (PIB), constituye la principal vulnerabilidad de la economía española, que podría ver en riesgo su capacidad para financiarse en los mercados en el caso de que una nueva crisis económica debilitara la confianza de los inversores en la capacidad de España para hacer frente a su endeudamiento, como ya pasó en la anterior crisis.

Reducir la deuda pública requiere mantener la disciplina fiscal, un aspecto en el que se ha avanzado con la reducción del déficit público al 2,5 % del PIB en 2018, lo que permitirá a España salir del procedimiento de déficit excesivo (PDE), algo que oficialmente ocurrirá en junio cuando lo apruebe el Consejo Europeo.

La salida del PDE supone pasar del llamado «brazo correctivo» al «brazo preventivo», con lo que Bruselas seguirá vigilante para que España cumpla con sus obligaciones: corregir el déficit estructural hasta que se logre el equilibrio presupuestario, limitar al incremento el gasto público y reconducir la deuda pública para por debajo del 60 % del PIB.

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En este contexto, el nuevo Ejecutivo deberá aprobar en las Cortes una nueva senda de reducción del déficit público pactada con la Comisión Europea, dado que es improbable que se pueda lograr el 1,3 % del PIB que sigue vigente para 2019.

Asimismo, tendrá que decidir si presenta presupuestos para este mismo año o si decide mantener prorrogados los de 2018, dado que el tiempo necesario para formar gobierno y tramitar las cuentas del Estado para 2019 podría llevar a que solo estuvieran en vigor durante el último trimestre del año.

En el ámbito laboral, el principal reto pasa por reformar un mercado que lleva cinco años creciendo a buen ritmo, pero en el que la tasa de paro se mantiene por encima del 14,7 %, frente al 6,6 % de media europea a cierre de 2018 (7,9 % si solo se cuentan los países de la zona del euro).

La elevada temporalidad del empleo, que afecta al 26 % de los asalariados, y el aumento de los contratos de menos de una semana, que representan más de 1 de cada 4 de los que se firman cada mes, están entre los principales problemas del mercado laboral.

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A ello se suma el reto demográfico, que difícilmente se podrá afrontar sin empleos de calidad ni salarios dignos, y sin un sistema fiscal que recaude lo necesario para asumir la presión en el gasto público que generará el envejecimiento progresivo de la población.

En este capítulo, será necesario buscar el consenso social y político para acometer una reforma de las pensiones que determine qué pensiones se quieren pagar, cómo se garantiza su revalorización y con qué recursos se van a financiar.

En el plano sectorial, los retos pasan por concretar el proceso de transición energética, por definir el modelo de financiación de las infraestructuras o por hacer frente al incremento del precio de la vivienda y de los alquileres en grandes ciudades, a lo que se une la desaceleración del turismo en un contexto de recuperación de otros países competidores.

Además, el nuevo Gobierno tendrá que reelaborar el mecanismo de apoyo a los grandes consumidores industriales de energía eléctrica y subastar la banda radioeléctrica de 700 Mhz, fundamental para la implantación de la telefonía de última generación (5G) en España, lo que conllevará la reasignación de las frecuencias de la televisión digital terrestre (TDT).