El año 2025 pasará a la historia del sector inmobiliario español como uno de los más intensos,
contradictorios y reveladores de las últimas décadas. Si el mercado de la vivienda había mostrado
síntomas de recuperación desde mediados de la última década, el pasado ejercicio ha consolidado
tendencias estructurales que marcarán las decisiones de compradores, vendedores, inversores y
promotores durante años.
Sin duda, el dato más llamativo ha sido el aumento significativo de precios en todo el territorio
español. Según los últimos informes, la vivienda usada aceleró su crecimiento durante 2025
alcanzando una subida interanual del 16,2 %, con incrementos trimestrales de casi el 5 % en los
últimos meses del año, lo que sitúa los precios en niveles históricos, nunca antes vistos en nuestro
país. Este crecimiento no ha sido homogéneo, en ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia,
Sevilla o Málaga , los valores han sobrepasado máximos previos, con subidas en todas ellas. Por
ejemplo, Madrid y Valencia superando incrementos de dos dígitos y otras grandes ciudades como
Sevilla o Málaga mostrando aumentos significativos durante 2025.
Según Antonio Ortiz, director general de SAFTI España, «la demanda sigue siendo intensa, pero la
oferta no da abasto. El mercado está marcado por un desequilibrio persistente, una demanda
sólida y creciente frente a un parque de viviendas insuficiente, especialmente en zonas urbanas
atractivas que ha presionado los precios al alza y ha hecho que el acceso a la vivienda sea cada vez
más complicado para amplios segmentos de la población».
Puede decirse también que el peso de la inversión internacional se ha vuelto más notable. Los
compradores extranjeros siguen siendo un actor de peso, especialmente en ubicaciones de lujo y
en zonas costeras, donde la vivienda no sólo se considera un hogar, sino también un activo de
inversión seguro y atractivo a nivel global.


