Blockchain inmobiliario: ¿Cómo de seguras son este tipo de inversiones?

La tokenización del mercado inmobiliario movilizará 3,5 billones de euros en 2030.

Pero esta tecnología necesita un marco legal homogéneo entre los estados para garantizar su seguridad y expansión.

Gracias a la implementación del sistema blockchain, desaparece el riesgo por la manipulación de contratos o la doble venta de inmuebles.

La irrupción de la tecnología blockchain en el mercado inmobiliario ha abierto una vía revolucionaria para transformar un sector tradicionalmente caracterizado por la burocracia, la opacidad y las elevadas barreras de entrada. Tanto la tokenización de activos, como la automatización de contratos mediante contratos inteligentes y la trazabilidad de las transacciones “no son una promesa a futuro, sino una realidad que empieza a consolidarse en numerosos países y proyectos”, afirma Robin Decaux, CEO y fundador de Equito.

Esta nueva concepción de las transacciones de real estate está dando sus primeros pasos, y de forma acelerada. Según un estudio de McKinsey & Company, este mercado movilizará 3,5 billones de euros en los próximos cinco años.

Un esquema simple para un mercado complejo

El principio de la tokenización es muy simple: “No podemos repartir una propiedad y que un inversor compre la sala, otro el dormitorio y un tercero el baño. Pero podemos convertirla en un activo digital, dividirla en cientos o miles de fracciones, o sea los tokens, y negociarlos a través de una plataforma basada en la tecnología blockchain”, detalla Decaux. Como si fueran las acciones de una empresa, cada token representa una parte del activo y da derecho a una proporción de sus beneficios, como el alquiler o la revalorización.

Pero más allá de la simpleza de su esquema, la gran promesa de la tecnología blockchain es la seguridad. Gracias a la descentralización y a la inmutabilidad de los registros, el fraude documental, la doble venta de inmuebles o las manipulaciones en contratos “se reducen prácticamente a cero”, puntualiza el CEO de Equito. Las operaciones quedan inscritas en una cadena de bloques que actúa como un libro contable abierto, accesible y no modificable. En este sentido, la transparencia deja de ser un valor añadido para convertirse en el estándar.

Menos intermediarios, menos costes

Desde el punto de vista legal y técnico, esta seguridad se refuerza mediante los llamados contratos inteligentes, que son programas autoejecutables que garantizan que los términos del acuerdo se cumplan automáticamente cuando se verifican ciertas condiciones.

Por ello, la figura de los intermediarios tradicionales, como notarios o registradores, no tendrá lugar en este nuevo mercado. Y por lógica, el ahorro de tiempo y dinero, así como la trazabilidad de las transacciones, “son factores decisivos para el crecimiento exponencial que se espera de este modelo en la próxima década”, asegura Decaux.

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